Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 30 de junio de 2014

Recuerdos de la peregrinación a Tierra Santa


Queridos amigos, en los últimos días he recibido varias fotografías y mensajes de los peregrinos con los que he tenido el gozo de compartir la última peregrinación a Roma y Tierra Santa. Como primero tuve un encuentro con carmelitas descalzas en Cassano Valcuvia y después otros con miembros del carmelo seglar en Caprarola, no he podido preparar una publicación sobre el tema hasta hoy. Les adjunto una preciosa carta de una peregrina.

Saludos desde Cádiz (España) para todos los lectores del blog. Querría compartir con ustedes lo que hemos vivido en nuestra reciente peregrinación a Roma y Tierra Santa, aunque soy consciente de que expresar con palabras lo vivido es muy difícil, por no decir imposible. Pero voy a intentarlo.

Al empezar nuestro viaje, las cuatro de Cádiz teníamos un poco de reparo, porque no conocíamos a nadie, menos al P. Eduardo. Al pisar Roma, nuestros temores se disiparon al encontrarnos en el aeropuerto con el maravilloso grupo de Panamá, que nos acogió de inmediato, al igual que después hicieron en el hotel los de El Salvador y República Dominicana.

De Roma me quedo sobre todo con la audiencia con el Papa Francisco. Fue una experiencia única, una alegría inmensa la que sentimos al verlo, al sentirlo tan cerca de nosotros y al escuchar esas palabras que tanto nos llenaron.

Llegamos a Israel... Jamás me hubiese imaginado lo que íbamos a vivir y sentir al pisar esas tierras. Un cúmulo de sentimientos que iban en aumento cada día.

En primer lugar recuerdo el cariño con que nos acogieron las hermanas carmelitas en las distintas casas que visitamos, siempre regalándonos sus palabras, su cariño y la mejor de sus sonrisas.

Stella Maris es un sitio especial para mi familia, por lo que la Virgen del Carmen significa para nosotras. Después llegaron la Basílica de la Anunciación, la de la Natividad, el lago de Tiberíades...

Pisar la tierra que nuestro Señor pisó y pasear por el lago donde Él predicó nos hacía sentir que nuestra fe crecía y crecía, que nos íbamos llenando de paz.

La renovación del bautismo en el Jordán fue otro de los momentos en que se ponía de manifiesto que Dios está presente entre nosotros. Nuestra alegría, nuestras canciones, nuestro entusiasmo al ser renovados por la misma agua con la que Él se bautizó.

¡Y qué decir del Huerto de los Olivos y de Getsemaní! Se respiraba paz por todos los sitios que visitamos.

Pero el sitio que más me emocionó fue el Santo Sepulcro. Al entrar en él sentí una mezcla de alegría por estar allí y de inmensa pena al recordar que allí estuvo su cuerpo muerto; no podía aguantar esa emoción tan fuerte. Tocar esa piedra, besar el lugar donde reposó su cuerpo, es algo que no se explicar con palabras. Solo puedo decir que es lo más fuerte que he sentido en mi vida.

Por cada capilla, por cada lugar de la basílica que visitábamos, se sentía su presencia llenando cada rincón... imposible de describir.

Recuerdo también el Vía Crucis, en el que todos compartimos el peso, aunque pequeño, de esa cruz que Jesús llevó por todos nosotros.

Hemos visitado tantos lugares, hemos aprendido tantas cosas, hemos compartido tantas experiencias hermosas… Pero, sobre todo, hemos encontrado tantos amigos que se han quedado en nuestros corazones y a los cuales me gustaría mandarles un abrazo muy grande desde España. Gracias por todas las atenciones y muestras de cariño que hemos recibido de ellos, del padre Espiri, del padre Ariadys y de Abel.

Y de ti ¡qué decir! Me faltan palabras para agradecerte haber contado con nosotras, dejarnos compartir contigo esta experiencia de fe que es lo que este viaje ha significado. Gracias por tus explicaciones, por tus reflexiones, por los momentos de oración tan intensos, por tu paciencia con nosotros cuando no hacíamos caso.

Alguien me dijo que había un antes y un después del viaje a Tierra Santa, ahora lo entiendo. Este viaje te cambia la vida, te hace verla de otra manera, hace crecer tu fe de una manera que no podías imaginar. Como tú nos dijiste, Jesús siempre camina a nuestro lado. Ahora que he vuelto estoy más segura que nunca de que Él está con nosotras y nunca nos deja solas.

Desde Cádiz envío un abrazo muy grande en nombre de las cuatro para todos nuestros compañeros de peregrinación y para todos los lectores del blog. María del Carmen Crespo.

9 comentarios:

  1. Vaya testimonio más sentido y encantador con que nos ha regalado esta peregrina de Cádiz. Se me llena el alma de leerlo y reerlo. P. Eduardo, cual estrella fugaz, va dejando estela en las gentes con las que entra en contacto. José Mª Celdrán.

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  2. ¡¡Anda!! ¡¡Pero si es la "prima "de Cadiz!!
    Que alegria me da saber que, tambien vosotras habeis vivido ese viaje. Gracias por compartirlo con todos nosotros. Besos para ti, Maria jose y las demas.Fina.

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  3. Gracias por esta carta Gracias por este grupo gracias por los gias
    Gracias por recordarnos tan maravillosa peregrinacion Ana Maria

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  4. Un testimonio lleno de la gracia recibida en esa peregrinación , no le falta , ni le sobra, que sean estas palabras el eco de cada uno de los peregrinos que estuvimos, , Amen un abrazo fuerte Lily, saludos para las demás Españolas,

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  5. Qué más se puede añadir, si esta carta lo dice todo. Me hace recordar aquellos que tanto llenaron mi alma, y a buen seguro aquella de quiénes nos acompañaron. Un abrazo a todos los peregrinos. Elena Langa.

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  6. entre todos aquellos que hemos estado enfrente del padre eduardo escuchando su predicacion y oracion ,. Nos deja a algunos de sus oyentes,bien plantada la semilla de la fe y con las ganas de seguirla creciendo. yo a el lo concidero un intrumento del senor para que sea esta su mision. Algun dia yo tambien quiero sentir todo lo que Maria del Carmen Crespo sintio gracias por esta linda carta de verdad que me transmitio todas sus emociones

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  7. Saludos cariñosos desde Panama a todos y todas mis hermanos que compartimos esta maravillosa experiencia de la peregrinación a Tierra Santa y a ti Maricarmen que has sabido expresar fielmente los sentimientos que nos acompañaron. Oremos por cada uno para que ese regalo, esta gracia de Dios no caiga en saco roto y demos muchos frutos para la Iglesia. Aida Estela Mendoza

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  8. Como olvidar a las cuatro españolas, a los dominicanos, a los panameños y a mis hermanos salvadoreños que compartimos esa peregrinación?????.
    Es inolvidable todo lo que vivimos en esos días, todo lo que aprendimos del Padre Eduardo, de ese corazón tan amoroso del Padre Espiri y de esa sonrisa tan franca y dulce del Padre Ariadys y también de esa presencia protectora que nos ofrecía Abel...
    Se que no será la última ves que estemos reunidos; Dios tiene un rinconcito en su corazón donde nos tendrá de nuevo juntos re viviendo esa gloria pero en su presencia con la de su Madre y su inmacuado corazón.
    Abrazos para todos.....
    Leo y Lourdes Aguilar

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