Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 24 de junio de 2014

Recordando los días pasados en Cassano Valcuvia


La semana pasada estuve en Cassano Valcuvia, al norte de Italia, en la frontera con Suiza. Allí tuve un curso sobre santa Teresa de Jesús con carmelitas descalzas de 10 monasterios. Compartir la fe y la esperanza con religiosas contemplativas es siempre una gracia. En la foto de arriba se ve al actual provincial de los carmelitas descalzos de Lombardía, el P. Atilio, preparándonos las cenas.

A principios del s. XX, el convento se transformó en horfanato para acoger a los niños que habían perdido a sus padres durante la primera guerra mundial, después se usó para que niños y jóvenes de varias ciudades, que se encontraban en dificultades, pudieran hacer campamentos de verano. Hoy es una casa de retiros y espiritualidad.

En estos momentos, la comunidad cuenta con tres religiosos (han tenido capítulo provincial hace poco y están esperando el nombramiento del nuevo superior, así como la lista de los conventuales) y un grupo de seglares voluntarios que ayudan en el mantenimiento de la casa y algunos viven, oran y trabajan allí.

Me ha parecido preciosa la convivencia de frailes, monjas y seglares durante estos días. El viernes tuvimos la "Lectio Divina" todos juntos y pudimos experimentar que todas las vocaciones son complementarias en la Iglesia, que unos nos ayudamos a otros a crecer en el amor de Cristo y a perseverar en su servicio.

Los padres preparaban la comida, servían las mesas y fregaban la vajilla, aunque contaban con la ayuda de los demás en los momentos en que no teníamos charlas. Todo en un ambiente de sencilla fraternidad.

El edificio a la derecha es el convento carmelitano, rodeado de bosques y montañas.

Aquí se ve el convento por delante, mirando hacia el valle.

Primer plano del edificio, amplio y totalmente adaptado (ascensores, medidas anti incendio, etc.).

Puerta de la capilla, sencilla y recogida.

Interior de la capilla, donde celebrábamos la misa y rezábamos la liturgia de las horas con los hermanos de la comunidad y los seglares.

 Vidriera del presbiterio, con santa Teresa de Jesús.

Vidriera del presbiterio, con san Juan de la Cruz.

El mismo convento visto desde la parte  de atrás.

Vista desde la ventana.

6 comentarios:

  1. ¡Qué maravilla!
    Ese convento está anclado en un paraje precioso, con una vegetación increíble y el edificio también resulta encantador.
    Vamos... que me ha gustado tanto que de verdad, no me importaría irme allí a pasar unos cuantos días de retiro.
    !Qué bien p. Eduardo, poder conocer todos estos maravillosos lugares!

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  2. Yo tambien me apunto con Lola. A mi, me recuerda el Desierto de las Palmas por su enclave y su paisaje.
    Ya sabe p.Eduardo, no nos de mas envidia y.......¡Llevenos!
    Felicidades a todos los Juanes, Juanas Juanis y Juanitas. Fina.

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  3. Da paz sólo verlo cómo será vivirlo? .gracias Padre por lo que transmiten estos y tantos lugares como nos va enseñando.Felicidades a todos los Juanes y Juanas que pasen buen día.Isabel

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  4. Que hermosura ,y la paz que se respira al solamente verlo,Dios sigue presente,a ntravez de las almas que lo han dejado todo por agradarlo.

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  5. Me apunto al viaje con Lola y Fina. Todas las casas de carmelitas son preciosas. Tienen algo muy especial. Un abrazo. Sagrario.

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  6. Gracias Señor por tu presencia a traves de las personas y la naturaleza Ana Maria

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