Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Fina recuerda su viaje a Dominicana


Cuando el Padre Eduardo, hace casi un año, me propuso ir con él y otras personas a evangelizar a República Dominicana, dije que sí, creyendo que yo le acompañaba sin más, como en otros viajes en los que le he participado. El susto empezó después, cuando nos dijo que íbamos todos a evangelizar, que la misión es de todos.

Yo me preguntaba de qué manera podría yo evangelizar, porque mis amigas María y Beatriz sí que se dedican a ello con su música y sus charlas, pero yo no sabía qué podía hacer. De todas formas, le dije al Señor que contara conmigo, que estoy dispuesta a dar razón de mi esperanza...

Desde el principio pedí al Señor que fuese un viaje provechoso para todos, que yo pudiera ser un pequeño reflejo de su luz y de su amor por nosotros. El Señor me lo ha concedido y me emociono recordando cada persona que se me acercaba y me abrazaba y me decía que una canción mía le había hecho llorar, porque le servía para orar o porque se acordaban de su abuelo que cantaba canciones españolas parecidas...

Me conmovieron varias personas que me decían cuánto significaba para ellas que hubiéramos dejado nuestros trabajos, nuestras familias y nuestras comodidades para compartir la fe con ellas, que se sentían hermanas nuestras, y así las sentíamos nosotras también.

No puedo explicar con palabras lo que fue para mí compartir el día de la familia carmelitana con carmelitas de todo el país: frailes calzados y descalzos, carmelitas misioneras, carmelitas de la enseñanza, hermanas carmelitas del Monte Carmelo, miembros del Carmelo Seglar y de otras realidades laicales carmelitanas, compartiendo todos un mismo carisma y una misma sensibilidad eclesial, sintiéndonos miembros de la misma familia.

Menos aún puedo traducir a palabras la experiencia de vivir tres días con las carmelitas descalzas de Baní, verdaderas hijas de santa Teresa, tan santas y tan conversables...

El Señor también nos concedió compartir comida, charlas y canciones con los muchachos del seminario y los aspirantes del Caimito; misas, encuentros de formación y cenas con los padres carmelitas de Santiago, todos tan generosos y encantadores con nosotros; visitar y comprobar la gran labor de las carmelitas de la enseñanza en Guerra…

De ninguna manera puedo olvidar a nuestro anfitrión y guía, el padre Ariadys, que tanto se ha preocupado y sufrido para que estuviéramos lo mas cómodas posible. Ni a las amigas Glayds, Irma, Beatriz, Ana, Wendy y María, que han compartido este viaje conmigo y han sido un gran ejemplo para mí. También doy mil gracias al padre Eduardo por darme esta oportunidad.

Pero sobre todo doy gracias a Dios, que me ha concedido conocer un pueblo sediento de Dios, rico de fe y esperanza. No puedo recordar el nombre de cada persona maravillosa que he encontrado, pero llevo sus rostros en mi corazón. Que el Señor los llene siempre de sus bendiciones.

Fina Navarro


Con Ana y Beatriz a los pies de Cristo Redentor en Puerto Plata

8 comentarios:

  1. Nos alegramos mucho de tu experiencia en Dominicana y agradecemos que lo compartas con todos, ¡Fina parece que te esté viendo...te recuerdo con tus cancioncillas, de esas que llegan muy hondo! os tenemos presentes en nuestra oración.Saludos
    Conchita

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  2. Señora Fina, En la parroquia San Judas las extrañamos mucho a usted y a las otras hermanas y damos gracias a Dios por los días que pasaron entre nosotros y por los lindos momentos que vivimos juntos.

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  3. Gracias Fina! Estamos también muy agradecidos de haber podido compartir momentos de reflexión y cantos de alegría con todas ustedes. Han sido un maravilloso regalo de Navidad! No se imaginan cuan grande... Ahora sentimos que nuestro corazón se ha agrandado cubriendo todo el espacio cibernetico!

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  4. Desde Caravaca de la Cruz (España), patria chica de 'la señora Fina', me voy leyendo cada paso que disteis (en el momento que lo disteis, por las minicrónicas del P. Eduardo) y ahora voy leyendo cada paso que habéis dado, en mirada retrospectiva, dando gracias a Dios. Hacéis que los demás -los lectores- también entonemos nuestra propia acción de gracias al Señor, por tantos bienes como nos ha dado y la posibilidad de compartirlos, pues como ya dijo el Papa (ahora emérito) Benedicto XVI, basándose en el evangelio, "hay más alegría en dar que en recibir" (lema que fue propuesto por Cáritas hace unos años). Compartamos nuestra fe, que así creceremos todos como pueblo del Señor, como familia de Dios, y como hermanos en camino... Gracias, Fina. Y un abrazo para Ana, si me lee desde el Desierto de Las Palmas. fr. Nacho de Las Palmas, en proceso de reconversión en fray Nacho de la Vera Cruz...

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  5. Querida Fina, no puedo mejorar las palabras tan elocuentes que te dedica fr. Nacho, por algo es fraypalabra , pero si te quiero decir, que me alegro mucho de que hayas encontrado mucho más de lo que esperabas, y que lleves a todas esas personas en el corazón, porque seguro que ellas también te llevan a ti.
    Un abrazo.
    Ah! fray Nacho, encantados con tu reconversión.

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  6. ¡Felicidades,Fina! .Y gracias por hacernos partícipes de tus especiales vivencias en Dominicana.Tu comunicación, manifiesta que estás pletórica y llena de Dios.Tiene que ser una experiencia única, formar una comunidad de fe con esas personas que la viven con .
    tanta intensidad y alegría.Has recibido mucho y también has dado mucho porque tu generosidad es manifiesta.
    Me alegro mucho contigo y por ti. Los encuentros y convivencia con diferentes grupos,por
    lo que comentas,te han llegado a lo más profundo. ¡Qué maravilla! Que el recuerdo de todo
    lo vivido te acompañe y renueve.
    Que Dios te colme de su gracia y bendiciones. Un abrazo entrañable

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  7. Complimenti Fina! Non ti conosco personalmente, ma seguo via internet questo vostro peregrinare accanto ad un grande evangelizzatore(P. Eduardo). Grazie per la emozione che mi hai trasmessa con la tua testimonianza. Amo il Carmelo e sono felice di potere constatare come soprattutto in America Latina ci sia molto fervore. Un saluto affettuoso, Angela Parisi

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  8. ¡Hola Fina, Ana y Beatriz! ¡Qué alegría me da veros y leer las maravillas que obra el Señor!¡Qué Él os colme de bendiciones! Un fuerte abrazo desde Castellón. Nuria

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