Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 28 de julio de 2016

San Pedro Poveda y santa Teresa de Jesús


Hoy es la fiesta de san Pedro Poveda (1874-1936): sacerdote enamorado de santa Teresa de Jesús, escritor, humanista, pedagogo, promotor de la educación femenina, evangelizador de los más pobres, fundador de la Institución Teresiana y mártir de Jesucristo.

En un escrito de 1915 sobre santa Teresa de Jesús titulado "Eminentemente humana y toda de Dios" dice así:

En un artículo, suscrito por un padre agustino, leo las siguientes frases: "Con solo atender al carácter eminentemente humano de aquella vida, por otra parte, toda de Dios, henchida totalmente de Dios y consagrada por entero al servicio de Dios, es, sin género de duda, Santa Teresa de Jesús una de las almas más generosas y simpáticas que han descendido a este mundo".

Carácter eminentemente humano. Las obras de Santa Teresa lo dicen; de la lectura de sus libros se desprende. Yo deseo que nuestra Obra sea así. ¿No os parece un acierto que nuestra Institución lleve el nombre de teresiana?

Aquella vida toda de Dios. Así ha de ser vuestra vida: toda de Dios. Pero siendo de Dios toda, debe distinguirse por su carácter eminentemente humano, el cual, informado por una vida toda de Dios, se perfecciona, pero no se desnaturaliza. 

Que así fue Santa Teresa, ¿quién lo duda? Y que porque lo fue conquistó tan universal simpatía, ¿cómo no reconocerlo? Si aquella vida era toda de Dios, ¿podría no ser generosa?

Henchida de Dios. Sí; del Dios que hizo lo humano para perfeccionarlo y no para destruirlo. ¿Quién mejor que nosotros debe conocer estas cosas?

Consagrada por entero al servicio de Dios. Pero en lo que El quiere ser servido y como quiere serlo. ¿Cuándo llegaremos a ver realizado este ideal? 

Yo quiero, sí, vidas humanas; casas en donde el humanismo impere; pero como entiendo que esas vidas no podrán ser cual las deseamos si no son vidas de Dios, pretendo comenzar por henchir de Dios a los que han de vivir una verdadera vida humana; por consagrar a Dios los miembros de la familia en que ha de imperar ese verdadero humanismo. ¿Habrá entonces derroche de generosidad? Innegable.

¿Tendremos simpatías? Indefectiblemente. ¿Pretender destruir lo humano? Jamás; es una quimera. ¿Intentar la perfección de lo humano por medios diferentes? Vano empeño. ¿Prescindir de Dios para perfeccionar su Obra? Necia ilusión. ¿No os parece sencillísimo el procedimiento, racional el proceso e infalible el resultado del sistema? 

Dios se inclina hacia el hombre; el hombre propende hacia Dios; la humanidad fue tomada por el Hijo de Dios -Dios como el Padre- para no dejarla jamás, y esa humanidad adorable, en la persona divina fue elevada a su mayor perfección. 

Lo humano perfeccionado y divinizado, porque fue henchido de Dios. 

La Encarnación bien entendida, la persona de Cristo, su naturaleza y su vida dan, para quien lo entiende, la norma segura para llegar a ser santo, con la santidad más verdadera, siendo al propio tiempo humano, con el humanismo verdad. 

Así seremos generosos y nuestra Obra será simpática. ¿Modelo? Santa Teresa de Jesús. Que nosotros conozcamos bien a nuestra Santa, entendamos su doctrina y obremos de acuerdo con sus enseñanzas y ejemplos.

Hoy es también la fiesta del beato Juan Soreth, al que he dedicado estas tres entradas: 1, 2 y 3.

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