Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 2 de febrero de 2015

Fiesta de la presentación del Señor en el templo de Jerusalén


Hoy se celebra la fiesta de la presentación del Señor en el templo de Jerusalén, a los cuarenta días de su nacimiento, popularmente conocida como "la Candelaria", por la procesión con velas que precede a la misa. En griego la llaman "Hypapante", que significa fiesta del "Encuentro" de Jesús con su pueblo.

Ya he dedicado varias entradas a hablar de este tema: origen y significado de la fiesta, poesías de Góngora, poesías de Jacinto Verdaguer y Gerardo Diego, imágenes vestidas del Niño Jesústradición mexicana de vestir al Niño Dios, etc.

Hoy es el día de la vida consagrada, que este año tiene por lema: "Amigos fuertes de Dios". Aquí tienen los enlaces de algunas entradas que he dedicado al tema: carta del papatestimonio vocacional, reflexión sobre la falta de vocaciones.

En esta fiesta de la presentación de Jesús en el templo, demos gracias al Señor por el don de la vida consagrada, que el Espíritu Santo ha suscitado en la Iglesia.

Bendito seas, Padre santo, porque en tu infinita bondad, con la voz del Espíritu, siempre has llamado a hombres y mujeres, que, ya consagrados en el Bautismo, fuesen en la Iglesia signo del seguimiento radical de Cristo, testimonio vivo del Evangelio, anuncio de los valores del Reino, profecía de la Ciudad última y nueva.

Te glorificamos, Padre, y te bendecimos, porque en Jesucristo, tu Hijo, nos has dado la imagen perfecta del servidor obediente. Él hizo de tu voluntad su alimento, del servicio la norma de vida, del amor la ley suprema del Reino.

Te glorificamos, Padre, y te bendecimos, porque en Jesucristo, nuestro hermano, nos has dado el ejemplo más grande de la entrega de sí: Él, que era rico, por nosotros se hizo pobre, proclamó bienaventurados a los que tienen espíritu de pobre y abrió a los pequeños los tesoros del Reino.

Te glorificamos, Padre, y te bendecimos, porque en Jesucristo, hijo de la Virgen Madre, nos diste el modelo supremo del amor consagrado: Él, Cordero inocente, vivió amándote y amando a los hermanos, murió perdonando y abriendo las puertas del Reino.

Padre santo, bendice a los consagrados para que, firmes en la fe y alegres en la esperanza, sean, por tu gracia, un reflejo de tu luz, instrumentos de paz y prolongación entre los hombres de la presencia de Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

3 comentarios:

  1. Ahora no sé si se estila, pero mi madre me cuenta que cuando yo nací, me presentaron en el templo de los padres carmelitas de mi ciudad, ante la virgen.
    Damos gracias al Señor por el don de la vida consagrada para que sigan siendo luz en el mundo y su testimonio fortalezca nuestros corazones.
    Conchita

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  2. Felicidades a todos los consagrados. Ana María.

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  3. ¡Gracias Jesús por tu LUZ!
    ¡Gracias Maria por tu GRACIA!
    Que todos los consagrados sean linternas potentes que irradien tú LUZ al mundo entero.
    Felicidades p.Eduardo, a vd. y a todos los consagrados. Qué Jesús los guié por los caminos que tienen que tomar, y que Maria los proteja y los acompañe.
    Bendiciones para todos
    Rosa, aleluya ya lo he podido pasar (no soy un robot)

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