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miércoles, 24 de diciembre de 2025

¿Cuándo nació Jesús?


La pregunta por la fecha del nacimiento de Jesús despierta un interés comprensible, pero exige distinguir entre los datos históricos comprobables y el sentido teológico y simbólico con el que la Iglesia ha celebrado este acontecimiento desde sus orígenes.

Los evangelios sitúan el nacimiento de Jesús en un marco histórico concreto. Mateo afirma que nació “en tiempos del rey Herodes” (Mt 2,1). Sabemos por fuentes históricas que Herodes el Grande murió en el año 4 a.C., lo que obliga a situar el nacimiento de Jesús algunos años antes de la fecha que marca nuestro calendario actual. 

La cronología que utilizamos hoy se estableció en el año 525, cuando el papa Juan I encargó al monje y matemático Dionisio el Exiguo el cálculo del año del nacimiento de Cristo. Aunque su trabajo fue notable, carecía de los medios históricos actuales y cometió un error de varios años. La mayoría de los estudiosos sitúa hoy el nacimiento de Jesús en torno al año 6 a.C.

El evangelio de san Lucas ofrece otros datos que permiten afinar la cronología. Señala que Jesús fue bautizado “el año quince del imperio de Tiberio César”, siendo Poncio Pilato procurador de Judea (Lc 3,1), y que entonces tenía “unos treinta años” (Lc 3,23). Tiberio comenzó a gobernar oficialmente en el año 14 d.C., aunque compartió el poder con Augusto desde el 11 d.C. Esto permite situar el bautismo de Jesús entre los años 26 y 28 d.C., lo que confirma indirectamente que su nacimiento tuvo lugar varios años antes del inicio de nuestra era.

Más difícil es determinar el día exacto. Desde el siglo III, los Padres de la Iglesia comenzaron a hablar del 25 de diciembre, no tanto por razones históricas cuanto por motivos simbólicos, que en la antigüedad tenían un profundo valor teológico. 

En la tradición judía, el 15 de Nisán marcaba el inicio de la primavera y del año religioso. Se creía que en esa fecha habían ocurrido los grandes acontecimientos de la historia de la salvación: la creación, la alianza con Abrahán y el éxodo de Egipto. Por ello, también se esperaba que la manifestación del mesías coincidiera con ese mismo momento, subrayando la unidad del proyecto de Dios.

Esta concepción llevó a relacionar la creación del mundo, la concepción de Cristo y su muerte redentora. Debido a las diferencias entre calendarios, en Occidente se situaron estos acontecimientos el 25 de marzo y en Oriente el 6 de abril. Sumando los nueve meses de la gestación, unos fijaron el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre y otros el 6 de enero. Así surgieron las dos grandes fiestas de la Navidad y la Epifanía, que acabaron celebrándose como dos dimensiones de un mismo misterio.

Los Padres también establecieron una relación simbólica entre el nacimiento de Jesús y los ciclos cósmicos. Juan Bautista habría nacido en el solsticio de verano, cuando los días comienzan a acortarse, mientras que Cristo habría nacido en el solsticio de invierno, cuando la luz empieza a crecer. San Agustín vio en ello una realización simbólica de las palabras del Bautista: “Es necesario que él crezca y que yo disminuya” (Jn 3,30), mostrando que Cristo da sentido y plenitud a toda la creación.

Tal vez estas explicaciones no ofrezcan una certeza histórica sobre el día exacto del nacimiento de Jesús, pero ayudan a comprender por qué la Iglesia eligió el 25 de diciembre y, sobre todo, el significado profundo de la Navidad. No celebramos una fecha, sino un acontecimiento decisivo: que el Hijo de Dios se hizo carne, nació de la Virgen María y entró en nuestra historia para salvarnos y hacernos partícipes de la vida eterna. Esa es la verdad que la Navidad proclama y celebra.

Señor Jesús, no sabemos con certeza el día exacto en que naciste, pero sabemos que quisiste entrar en nuestra historia, compartir nuestra carne y habitar nuestras noches. En la pobreza de Belén revelaste la grandeza de tu amor y encendiste una luz que no se apaga. Haz que, al celebrar la conmemoración anual tu nacimiento, sepamos acogerte con un corazón sencillo, dejarnos iluminar por tu presencia y vivir como hijos de la luz. Que tu venida renueve nuestra esperanza, transforme nuestra vida y nos conduzca, paso a paso, hacia la plenitud de tu Pascua. Lo pedimos a ti que vives y reinas, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. Amén.

2 comentarios:

  1. Amén !
    Tu venida remodele
    nuestro interior

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  2. José Alfonso Delgado OCDS27 de diciembre de 2025 a las 13:44

    La hipótesis de Kepler sobre la estrella de Belén ratifica el nacimiento de Jesús en el año 6AC. No se ha registrado ninguna efeméride astronómica que justifique la estrella que condujo a los Magos a Belén, salvo una: la conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, interpretada por los antiguos como que: “Un Rey (Júpiter), justo (Saturno), nacerá en Israel (Piscis “salvado de las aguas-Moisés). El acontecimiento se produjo entre los meses de junio a octubre del año 6AC. Tiene sentido.

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