Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 18 de diciembre de 2025

La preparación de Navidad (últimos días de Adviento)


A partir del 17 de diciembre, la Iglesia entra en la fase final del Adviento, orientada ya de manera inmediata a la celebración de la Navidad. Esta etapa imprime un tono propio a la liturgia, tanto en los textos bíblicos como en las oraciones, los himnos y las prácticas devocionales. 

Las lecturas de la misa proclaman las promesas mesiánicas de los profetas, que encuentran su cumplimiento en los relatos iniciales de los evangelios de Mateo y Lucas: los anuncios del nacimiento de Juan y de Jesús, la visitación de María a Isabel, los cánticos evangélicos y la genealogía de Cristo. 

El Oficio divino acompaña estos textos con comentarios patrísticos de grandes autores como san León Magno, san Bernardo, san Ambrosio, san Beda y san Agustín, que ayudan a profundizar en el misterio que se aproxima. Incluso los himnos de la Liturgia de las Horas se renuevan, adoptando un tono más marcadamente navideño. 

Las oraciones subrayan la cercanía de la Navidad y las actitudes necesarias para vivirla cristianamente: vigilancia, esperanza, conversión y alegría. 

De modo singular, la liturgia del 24 de diciembre por la mañana se dirige directamente a Cristo para suplicarle que no retrase su venida, expresando el anhelo ardiente de la Iglesia, que ve en él la fuente de su paz y de su gozo. 

A esta preparación litúrgica se suman prácticas populares como el belén, la novena al Niño Jesús o las Posadas, que ayudan a los fieles a interiorizar el misterio.

A medida que avanza el Adviento, crece también la oración confiada de quienes esperan la redención. La Iglesia, consciente de la fragilidad humana y de las injusticias del mundo, suplica la venida del Señor no solo como recuerdo del pasado, sino como fuerza transformadora del presente. 

Esta súplica perseverante alcanza su expresión más bella en las antífonas mayores, cantadas en las vísperas de los últimos días de Adviento. Compuestas en torno a la exclamación admirativa «Oh», estas antífonas aclaman a Cristo con títulos bíblicos (Sabiduría, Señor, Raíz, Llave, Sol naciente, Rey y Emmanuel) y concluyen siempre con la petición: «Ven». Constituyen un auténtico compendio de cristología y de esperanza mesiánica, en el que resuena tanto el anhelo de Israel como el de la Iglesia. El acróstico latino que forman sus iniciales, «ero cras» («vendré mañana»), revela simbólicamente la respuesta del mesías a la oración de su pueblo.

Así, la liturgia de los últimos días de Adviento presenta la Navidad no solo como un acontecimiento histórico, sino como una venida actual de Cristo, que desea entrar en el corazón de los creyentes, en sus familias y en la vida del mundo, para renovarlo desde dentro.

Resumen de las páginas 65-70 de mi libro Eduardo Sanz de Miguel, "La fe celebrada. Historia, teología y espiritualidad del año litúrgico en los escritos de Benedicto XVI", Burgos 2012.

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