Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 21 de diciembre de 2025

Música de Adviento. Veni Emmanuel en latín


Este antiguo himno de Adviento es, en realidad, una oración cantada desde lo más hondo de la pobreza humana: deseamos la salvación, pero sabemos que no podemos alcanzarla solo con nuestras fuerzas. Se trata de un gemido, conscientes de nuestras heridas, y, al mismo tiempo, confiados en las promesas.

La primera imagen es la del cautiverio: Israel llora “privado del Hijo de Dios”. No se alude tanto a un exilio geográfico cuanto a uno espiritual. El ser humano vive lejos de aquel que da sentido a su existencia, separado de la fuente de la vida. Y, sin embargo, el estribillo irrumpe una y otra vez como un rayo de luz en la noche: «Gaude!» («¡Alégrate!»). La alegría no nace de la posesión, sino de la certeza de que Dios viene. Él es Emmanuel, Dios-con-nosotros.

Cada estrofa invoca al mesías con un nombre bíblico que revela un aspecto de su misterio:

Es el «Rex Gentium», el REY DE LAS NACIONES: no un soberano que domina, sino que redime; no uno que se impone, sino que se hace siervo por amor.

Es el «Oriens», el SOL QUE NACE DE LO ALTO, capaz de disipar las noches del alma. Aquí el Adviento adquiere un tono profundamente existencial: todos conocemos esas sombras interiores que solo la luz de Cristo puede atravesar.

Es la «Clavis» davídica, la LLAVE QUE ABRE lo que estaba cerrado y cierra los caminos que conducen a la muerte. Cristo no solo muestra el sendero, sino que es el camino que nos lleva al Padre; no solo promete el cielo, sino que nos libra de todo lo que nos aparta de él.

Es «Adonai», el DIOS DEL SINAÍ, majestuoso y lejano, que ahora se hace cercano y accesible.

Es, finalmente, la «Sapientia» eterna que desciende para enseñarnos el arte de vivir: el camino de la prudencia que conduce a la gloria. No se trata de un saber abstracto, sino de una SABIDURÍA ENCARNADA, que orienta nuestros pasos y acompaña nuestro caminar.

Este himno resume todo lo que hemos vivido y orado a lo largo del Adviento, y nos dispone a celebrar la Navidad. Es un grito que nace en la noche y, al mismo tiempo, una invitación a la alegría, porque el Señor viene a nuestro encuentro y nos trae la salvación.

El original es en latín. En internet se pueden encontrar muchas interpretaciones de artistas famosos en varios idiomas. Cada año he compartido versiones distintas, interpretadas por grupos de España, Italia, Estados Unidos, Chile, Australia, Reino Unido... Este año les invito a escuchar una interpretación de un grupo suizo.

A continuación copio el texto latino y la traducción al español entre corchetes.

Veni, veni, Emmanuel, / captivum solve Israel, 
qui gemit in exilio, / privatus Dei Filio. 
Gaude! Gaude! Emmanuel / nascetur pro te, Israel.

[Ven, ven, Emmanuel, / redime a Israel, que está cautivo
y llora en el exilio, / privado del Hijo de Dios.
¡Alegraos, alegraos! Emmanuel / nacerá para ti, Israel.]

Veni, veni, Rex Gentium, / veni, Redemptor omnium,
ut salvas tuos famulos / peccati sibi conscios.
Gaude! Gaude! Emmanuel / nascetur pro te, Israel.

[Ven, ven, rey de las naciones / ven, redentor del mundo;
a salvar a tus siervos, / conscientes del pecado.
¡Alegraos, alegraos! Emmanuel / nacerá para ti, Israel.]

Veni, veni, O Oriens; / solare nos adveniens.
Noctis depelle nebulas, / dirasque noctis tenebras.
Gaude! Gaude! Emmanuel / nascetur pro te, Israel!

[Ven, ven, Oriente; / tráenos al sol.
Que elimine las nubes nocturnas / y las tinieblas de la noche.
¡Alegraos, alegraos! Emmanuel / nacerá para ti, Israel.]

Veni, Clavis davidica! / regna reclude caelica;
fac iter tutum superum / et claude vias inferum.
Gaude! Gaude! Emmanuel / nascetur pro te, Israel!

[Ven llave de la casa de David, / abre el reino de los cielos;
haz seguro el camino al cielo / y cierra el camino del infierno.
¡Gozaos, gozaos, Emmanuel / vendrá a ti, oh Israel!

Veni, veni, Adonai! / qui populo in Sinai
legem dedisti vertice / in maiestate gloriae.
Gaude! Gaude! Emmanuel / nascetur pro te, Israel!

[Ven, ven, Adonay, / que a tu pueblo, en el Sinaí,
diste tu ley / en la majestad de la gloria. 
¡Alegraos, alegraos! Emmanuel / nacerá para ti, Israel.]

Veni, O Sapientia, / quae hic disponis omnia,
veni, viam prudentiae / ut doceas et gloriae.
Gaude! Gaude! Emmanuel / nascetur pro te, Israel!

[Ven, oh sabiduría, / que dispones de todo,
ven, para enseñarnos el camino de la prudencia y de la gloria.
¡Alegraos, alegraos! Emmanuel / nacerá para ti, Israel.]

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