lunes, 19 de noviembre de 2012
La Iglesia, la crisis y el IBI
Acabo de regresar de los Alpes, donde he predicado unos días de ejercicios espirituales a los carmelitas descalzos de la Provincia Lombarda. Antes de volver a Roma me he parado dos días y medio en Milán, para visitar su catedral y algunos de sus impresionantes museos. Cada mañana, al salir del convento, me llama la atención la fila de hombres y mujeres que ocupan las aceras en torno a la iglesia. Ni sus ropas ni su actitud educada te hacen pensar que están esperando para recibir una comida gratis en el comedor social de la parroquia, que abre cada día del año (laborales y festivos, invierno y verano) a las 10,30 de la mañana.
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