Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 7 de febrero de 2026

MANOS UNIDAS 2026. Declara la guerra al hambre


El lema de Manos Unidas para 2026 es: «Declara la guerra al hambre». Manos Unidas es la Asociación de la Iglesia Católica en España para la ayuda, promoción y desarrollo de los países más empobrecidos, que pretende hacer realidad las palabras de Jesucristo: “Tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber”. En 1959 lanzó la primera "Campaña contra el Hambre".

Es, también, una Organización No Gubernamental de Desarrollo,
de voluntarios, católica y seglar.

Su misión es luchar contra la pobreza, el hambre, la enfermedad…;
y trabajar para erradicar las causas estructurales que las producen.
Lo hace mediante actividades de educación para el desarrollo y la
transformación social: charlas, cursos, campañas, redes sociales…,
y a través de proyectos de desarrollo, trabajando codo con codo,
con los socios locales y las comunidades a las que acompaña.

“En el dramático escenario actual de una tercera guerra mundial en vilo, como ha afirmado repetidamente el papa Francisco, yo también me dirijo a los grandes del mundo, repitiendo el llamamiento siempre actual: «¡Nunca más la guerra!»” (Papa León XIV).

El desarrollo, nuevo nombre de la paz. Paz para enfrentar la pobreza, el hambre y la desigualdad. En esta campaña reflexionamos sobre la paz en nuestro mundo, y su importancia para luchar contra la pobreza, el hambre y la desigualdad. Manos Unidas tiene por misión colaborar en la mejora de las condiciones de vida de los pueblos más vulnerables. Para ello, partimos de la idea expresada por el papa Benedicto XVI de que: “Combatir la pobreza es construir la paz”, que actualiza el planteamiento del papa Pablo VI en la "Populorum progressio", de 1967: “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”, y estos principios serán la base en nuestra campaña de 2026.

Desgraciadamente, en estos momentos 92 países participan de manera activa en 56 guerras y la administración de los recursos naturales es una de las causas del conflicto en el planeta, además del afán de poder, el hambre y la pobreza. Sus consecuencias son pérdidas de vidas humanas, aumento de las discapacidades de las personas, interrupción de los medios de vida y de los procesos de producción, incremento del hambre y de la pobreza, destrucción, desplazamientos forzados… 

Muchos de estos conflictos se evitarían si se acabara la pobreza, el hambre y la desigualdad, porque: “La paz es el nuevo nombre del desarrollo humano”, y remite fundamentalmente al encuentro. 

En el Antiguo Testamento, la paz se entiende como una relación de amor, de concordia y de encuentro del ser humano con su Creador, de las personas entre sí, y de éstas con el resto de la naturaleza. 

En el Nuevo Testamento, Jesús se presenta como la Paz que reconcilia a los seres humanos entre sí, con el mundo, y sobre todo con el Padre. Ese encuentro amoroso es fruto de la justicia y es una misión, como declara la séptima bienaventuranza: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9).

Manos Unidas considera que es necesario que todos y desde los más pequeños a los más poderosos trabajemos juntos “en las pequeñas cosas de cada día, pero apuntando al horizonte de la humanidad” (papa Francisco), y que construyamos juntos “un futuro mejor, basado en la justicia y la paz” (Juan Pablo II). 

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