San Jorge Preca nació en La Valeta (Malta) el 12 de febrero de 1880, en el seno de una familia profundamente cristiana. Desde joven mostró una notable sensibilidad religiosa y un gran amor por la Sagrada Escritura, que marcaría toda su vida espiritual y apostólica. A pesar de atravesar momentos de enfermedad en su juventud, perseveró en su vocación y fue ordenado sacerdote en 1906.
Muy pronto comprendió que su misión principal no estaría tanto en los ámbitos académicos o parroquiales tradicionales, sino en la evangelización directa del pueblo, especialmente de los más sencillos. En 1907 fundó la Sociedad de la Doctrina Cristiana (conocida en Malta como “M.U.S.E.U.M.”), una asociación de laicos dedicada a la catequesis sistemática de niños, jóvenes y adultos. Este fue uno de sus grandes aportes a la Iglesia: promover un laicado bien formado, consciente de su responsabilidad evangelizadora y comprometido en la transmisión de la fe.
Su predicación, sencilla y profundamente bíblica, estaba impregnada de un lenguaje cercano, accesible a todos. San Jorge Preca insistía en la centralidad de la Palabra de Dios, que meditaba constantemente y proponía como alimento cotidiano para la vida cristiana. De hecho, elaboró numerosos escritos catequéticos, meditaciones y reflexiones espirituales, muchos de ellos destinados a facilitar la comprensión del Evangelio por parte del pueblo. Introdujo también la práctica de reuniones semanales centradas en la explicación de la Escritura, anticipándose así a lo que más tarde el Concilio Vaticano II promovería con fuerza.
Su espiritualidad estaba profundamente marcada por la humildad, la mansedumbre y el espíritu de servicio. Tenía una particular devoción a la Encarnación del Verbo y repetía con frecuencia la jaculatoria: “Verbum Dei caro factum est” (El Verbo de Dios se hizo carne). Esta contemplación del misterio de Cristo encarnado se traducía en una vida entregada con sencillez y discreción, evitando todo protagonismo.
En 1918 se inscribió en la Tercera Orden del Carmen, atraído por la espiritualidad mariana y contemplativa del Carmelo. En su profesión eligió el nombre de Franco, en honor al beato Franco de Siena, modelo de vida penitente y humilde. Su vinculación con la familia carmelitana se vio reforzada posteriormente al ser afiliado a la Orden, en reconocimiento por su constante difusión de la devoción a la Virgen del Carmen y por su vida profundamente enraizada en la oración.
A lo largo de su vida sufrió incomprensiones e incluso sospechas por parte de algunos sectores eclesiásticos, debido a la novedad de su método catequético y al protagonismo que concedía a los laicos. Sin embargo, su fidelidad a la Iglesia y la fecundidad de su obra acabaron disipando toda duda, y su labor fue finalmente reconocida y alentada por las autoridades eclesiásticas.
Murió santamente el 26 de julio de 1962, dejando tras de sí una obra sólida y duradera. Fue beatificado por san Juan Pablo II en el año 2001 y canonizado por Benedicto XVI el 3 de junio de 2007, convirtiéndose en el primer santo maltés canonizado.
San Jorge Preca es un ejemplo luminoso de sacerdote entregado a la evangelización desde la sencillez, profundamente arraigado en la Palabra de Dios y promotor de un laicado activo y formado. Su vida anticipa muchas de las intuiciones de la Iglesia contemporánea sobre la catequesis, la centralidad de la Escritura y la corresponsabilidad de todos los fieles en la misión evangelizadora.
Oración sobre las ofrendas. Recibe, Señor, el sacrificio de tu pueblo, y lo que ahora te ofrecemos a gloria de san Jorge sea para nosotros gracia de salvación.
Oración después de la comunión. Hemos recibido tus sacramentos, Señor, celebrando la memoria de san Jorge Preca; concédenos, por su intercesión, que lo que ahora celebramos en la tierra nos ayude a conseguir las alegrías del cielo.

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