Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 18 de octubre de 2026

JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES - DOMUND 2026


El domingo del DOMUND, la Iglesia universal reza por los misioneros y misioneras y recoge fondos para apoyar su labor evangelizadora, que con frecuencia se desarrolla entre los más pobres.

La jornada es preparada por la «congregación para la propagación de la fe», fundada en 1622 a iniciativa de los carmelitas descalzos, que ya tenían en Roma un seminario para formar misioneros y convencieron al papa para que hiciera algo parecido a nivel universal.

En 1822 Paulina Jaricot fundó «la obra de la propagación de la fe», para orar y recoger fondos con los que ayudar a los misioneros.

Finalmente, en 1926 se estableció la «jornada mundial de las misiones», que en los países de lengua española es conocida como DOMUND, a celebrarse cada año el penúltimo domingo de octubre. De modo que este año estamos celebrando el centenario de su instauración.

El papa cada año propone un lema y escribe un mensaje para la ocasión. El lema del año 2026 es «Uno en Cristo, unidos en la misión».

En el mensaje de este año, el papa dice así: «Deseo exhortar a toda la Iglesia a continuar con alegría y celo en el Espíritu Santo el camino misionero, que requiere corazones unificados en Cristo, comunidades reconciliadas y, en todos, disponibilidad para colaborar con generosidad y confianza».

«Ser cristianos no es ante todo un conjunto de prácticas o ideas; es una vida en unión con Cristo, en la que participamos de la relación filial que Él vive con el Padre en el Espíritu Santo. Significa permanecer en Cristo como los sarmientos en la vid (cf. Jn 15,4), inmersos en la vida trinitaria. De esta unión brota la comunión recíproca entre los creyentes y nace toda fecundidad misionera».

«Ser “uno en Cristo” nos llama a mantener siempre la mirada fija en el Señor, para que Él sea verdaderamente el centro de nuestra vida personal y comunitaria, de cada palabra, acción y relación interpersonal, de modo que podamos decir con asombro: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí» (Gál 2,20). Esto será posible en la escucha constante de su Palabra y en la gracia de los sacramentos, para ser piedras vivas de la Iglesia, llamada hoy a recoger las instancias fundamentales del Concilio Vaticano II y del posterior Magisterio pontificio, en particular, del Papa Francisco».

Les recuerdo las entradas que dediqué a este argumento los años pasados, con referencias al lema de cada jornada:

- Domund 2012: «Misioneros de la fe». "Misioneros" son las personas (obispos, sacerdotes, religiosos o religiosas, laicos) que dedican su vida, o un período largo de ella, a la primera evangelización. La vocación misionera brota de la certeza de que la “la fe se fortalece dándola”.

- Domund 2013: «Fe + caridad = misión». Jesús ha venido para mostrarnos el camino de la salvación, y nos ha confiado la misión de darlo a conocer a todos, hasta los confines de la tierra. Es urgente hacer que resplandezca en nuestro tiempo la vida buena del evangelio con el anuncio y el testimonio.

- Domund 2014: «Renace la alegría». La alegría cristiana brota del haber conocido el amor de Dios y de poder compartirlo con los demás. Oremos a Dios para que llene de su paz y de su alegría a todos los misioneros que trabajan por el reino de Dios lejos de su patria.

- Domund 2015: «Misioneros de la misericordia». Los misioneros y misioneras son instrumentos y canales de la misericordia de Dios. A través de ellos el Señor hace llegar su amor a los más pequeños y necesitados. Cada gesto de misericordia es una “caricia al alma” que hace resonar de nuevo, para quien lo recibe, la buena noticia de que Dios está del lado de los humildes y de los que sufren.

- Domund 2016: «Sal de tu tierra». Este lema recuerda la llamada de Abrahán, la invitación que Dios hace a los misioneros para que se pongan en camino y también el drama de tantos emigrantes y refugiados que huyen del hambre o de la guerra.

- Domund 2017: «Sé valiente, la misión te espera». La misión de la Iglesia está destinada a todas las personas de buena voluntad y está fundada sobre la fuerza transformadora del evangelio. Abramos nuestros corazones a Dios para que despierte en nosotros nuestro ser misionero, ya que, por el bautismo, el Espíritu nos impulsa a implicarnos con valentía en que el evangelio llegue a todos los rincones de la Tierra.

- Domund 2018: «Cambia el mundo». En nuestro mundo podemos ver fácilmente cambios superficiales, que dejan las cosas como estaban, y otros que son “a peor”, porque derivan de acciones injustas y que atentan contra la dignidad del ser humano. Frente a esto, los misioneros nos muestran que es posible un cambio “a mejor”, profundo y real.

- Domund 2019: «Bautizados y enviados». Hoy sigue siendo importante renovar el compromiso misionero de la Iglesia, impulsar evangélicamente su misión de anunciar y llevar al mundo la salvación de Jesucristo, muerto y resucitado. Quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida. Para el amor de Dios nadie es inútil e insignificante. Cada uno de nosotros es una misión en el mundo porque es fruto del amor de Dios.

- Domund 2020: «Aquí estoy, envíame». Comprender lo que Dios nos está diciendo en estos tiempos de pandemia también se convierte en un desafío para la misión de la Iglesia. La enfermedad, el sufrimiento, el miedo, el aislamiento nos interpelan. Nos cuestiona la pobreza de los que mueren solos, de los desahuciados, de los que pierden sus empleos y salarios, de los que no tienen hogar ni comida. Ahora, que tenemos la obligación de mantener la distancia física y de permanecer en casa, estamos invitados a redescubrir que necesitamos relaciones sociales, y también la relación comunitaria con Dios. Lejos de aumentar la desconfianza y la indiferencia, esta condición debería hacernos más atentos a nuestra forma de relacionarnos con los demás.

- Domund 2021. «Cuenta lo que has visto y oído». Cuando experimentamos la fuerza del amor de Dios, cuando reconocemos su presencia de Padre en nuestra vida personal y comunitaria, no podemos dejar de anunciar y compartir lo que hemos visto y oído. A sabiendas de que no es fácil ser misioneros del amor y de la esperanza en estos momentos concretos, queremos colaborar con Cristo en el anuncio del evangelio y en la construcción de una sociedad cada vez más justa e inclusiva, donde haya sitio para todos.

- Domund 2022. «Seréis mis testigos». Jesús ha venido entre nosotros para mostrarnos el camino de la salvación, y nos ha confiado la misión de darlo a conocer a todos, hasta los confines de la tierra. Con frecuencia, vemos que lo que se destaca y se propone es la violencia, la mentira, el error. Es urgente hacer que resplandezca en nuestro tiempo la vida buena del evangelio con el anuncio y el testimonio, y esto desde el interior mismo de la Iglesia.

- Domund 2023. «Corazones ardientes, pies en camino». Los discípulos de Emaús estaban confundidos y desilusionados, pero el encuentro con Cristo en la Palabra y en el Pan partido encendió su entusiasmo para volver a ponerse en camino hacia Jerusalén y anunciar que el Señor había resucitado verdaderamente.

- Domund 2024. «Id e invitad a todos al banquete». El lema está inspirado en la parábola del banquete de bodas del Evangelio. La misión es un “ir” incansable para invitar al mundo entero al banquete de la fraternidad, de la Eucaristía, de la reunión final con el Señor; una invitación hecha con el estilo de Cristo -con ternura, caridad y cercanía-. «Porque la salvación que Jesús ha venido a traernos es para “todos, todos, todos” y, en especial, para los últimos, los lejanos, los excluidos», como afirma el papa en su mensaje para esta Jornada misionera.

- Domund 2025. «Misioneros de esperanza entre los pueblos». Cada año, en la Jornada Mundial de las Misiones, toda la Iglesia se une en oración, especialmente por los misioneros y por la fecundidad de su labor apostólica. Cuando fui sacerdote, luego obispo misionero en Perú, vi con de primera mano cómo la fe, la oración y la generosidad manifestadas en esta Jornada pueden transformar comunidades enteras. Invito a cada parroquia católica del mundo a participar en la Jornada Mundial de las Misiones. Sus oraciones y su apoyo ayudan a anunciar el Evangelio, a sostener programas pastorales y catequeticos, a construir nuevas iglesias y a atender las necesidades de salud y de educación de nuestros hermanos y hermanas en tierras de misión.

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