El obelisco de granito rojo que se alza junto a la entrada lateral de la basílica de San Juan de Letrán en Roma no deja indiferente a nadie. Sus 32,18 metros de altura (45,70 m con la base incluida) lo convierten en el obelisco monolítico más alto del mundo. Aunque hay otros más altos, ninguno fue tallado en un solo bloque de piedra. Pesa 230 toneladas.
domingo, 31 de agosto de 2025
Santa Teresa de Jesús: Vuestra soy, para vos nací
sábado, 30 de agosto de 2025
Humildad es andar en verdad. Domingo 22 del tiempo ordinario, ciclo c
La primera lectura de este domingo (22º del Tiempo Ordinario, ciclo “c”), tomada del libro del Eclesiástico (Eclo 3,19-31), nos exhorta a proceder con humildad en la vida: «Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso. Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios».
Vals criollo a santa Rosa de Lima
viernes, 29 de agosto de 2025
La capilla Sixtina
La Capilla Sixtina es, sin duda, uno de los lugares más emblemáticos del Vaticano y de toda la historia del arte. Fue construida entre 1475 y 1481 por orden del papa Sixto IV (de quien recibe su nombre) con la intención de que sirviera como capilla papal y escenario de las grandes celebraciones litúrgicas de la Iglesia.
Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo y nació de la Virgen María. 11- La alegría de creer. El Credo explicado con palabras sencillas
jueves, 28 de agosto de 2025
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor. 10- La alegría de creer. El Credo explicado con palabras sencillas
Jesucristo es «el Hijo del Dios vivo» (Mt 16,16), que fue enviado por el Padre al mundo para que «todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1Tim 2,4). De hecho, en hebreo su nombre significa «Dios salva» o «Salvador». Por eso dice san Pedro: «Bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que puedan salvarse» (Hch 4,12). Él es «verdadero Dios y verdadero hombre» y podemos conocerle a partir de lo que cuentan sobre él los «evangelios» (palabra griega que significa «buena noticia»). Pero Jesús no es un personaje del pasado, del que solo podemos saber a partir de lo que recogen los libros. Él sigue vivo y podemos conocerle personalmente, especialmente cuando nos relacionamos con él en la oración y cuando vivimos como él nos enseñó.
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