martes, 8 de abril de 2025

Material para el Domingo de Ramos


El Domingo de Ramos comienza la Semana Santa, en la que conmemoramos la pasión, muerte y resurrección del Señor. Queremos vivir estos días en comunión con Jesús y María, asociándonos a sus sufrimientos y participando del gozo de la resurrección. El Señor, en su misericordia, nos lo conceda.

El Domingo de Ramos acostumbramos a aclamar a Cristo como nuestro Rey y Señor, llevando en las manos ramas de palma, olivo, romero y laurel. Es una fiesta que comienza alegre y bulliciosa, con la procesión de la "borriquilla", pero después se torna en grave y compungida, al escuchar en misa el solemne relato de la Pasión, normalmente a tres voces (las de los lectores que hacen de cronista, sanedrín y Cristo).

En España es tradición beber en este día limonada, parecida a la sangría, pero con sus peculiaridades, que cambian en cada lugar: vino tinto con azúcar, canela, zumo de limón y algunas cáscaras de limón y naranja, además de un chorro de licor. Algunos añaden higos y uvas pasas. Normalmente se hierven los ingredientes con agua, antes de añadir el vino.

La limonada se acompaña de torrijas: rebanadas de pan remojadas en leche, que antes se ha hervido con unas ramas de canela, azúcar, cáscaras de limón, una vaina de vainilla y un chorro de anís. El pan remojado se reboza con huevo y se fríe con aceite de oliva. Después se espolvorea con azúcar o miel y canela en polvo. Como sucede con la limonada, cada lugar y cada familia tiene su propia receta y cambian algunos de los ingredientes.

He dedicado muchas entradas a hablar sobre la liturgia del día, sus contenidos bíblicos y espirituales, recogiendo también cantos, poesías y vídeos. Les recuerdo algunas entradas, que pueden consultar haciendo un click sobre los títulos:

Domingo de Ramos (reflexión histórica y litúrgica). El domingo anterior a la Pascua, Jesús entró solemnemente en Jerusalén, a lomos de un borriquillo, entre las aclamaciones del pueblo y de los niños. Lo conmemoramos en la procesión de las palmas y en la liturgia eucarística, en la que se resumen armónicamente las grandes líneas de todo el año litúrgico.

Jesús entra en Jerusalén (reflexión bíblica). Jesús no entra en la ciudad sobre un carro de combate, aclamado por soldados con sus armas, sino en un borrico, entre los cantos de los niños y el movimiento de los ramos de olivo, cumpliendo la profecía de Zacarías, que anunció que el rey de Jerusalén lo terminaría siendo de toda la tierra, pero no por la fuerza, sino por la justicia y humildad: «Salta de alegría, Jerusalén, porque se acerca tu rey, justo y victorioso, humilde y montado en un borriquillo. Destruirá los carros de guerra... y proclamará la paz a las naciones» (Zac 9,9-10).

El triunfo de la vulnerabilidad (reflexión espiritual). El Domingo de Ramos no es un desfile de victoria, sino una provocación política, religiosa y espiritual. En un mundo obsesionado con la autoafirmación y el éxito mediático, la entrada de Jesús en Jerusalén nos sitúa ante una paradoja incómoda: la de un mesías-rey que elige la fragilidad como lenguaje y el servicio como única soberanía. Es el inicio de una semana que nos obliga a mirar de frente nuestra propia incoherencia.

Música para hoy (Pueri Hebraeorum). Pueri Hebraeorum, portantes ramos olivarum, obviaverunt Domino, clamantes et dicentes: Hosanna in excelsis...

Los niños hebreos. Canto de Francisco Palazón para el Domingo de Ramos: Los niños hebreos, / llevando ramos de olivo, / salieron al encuentro / del Señor, aclamando: / "¡Hosanna en el cielo!"...

- Procesiones del Domingo de Ramos en Elche. La procesión más colorida de la mañana del Domingo de Ramos en España es la que tiene lugar en Elche (Alicante), donde miles de personas acompañan al Señor con palmas en las manos, muchas de ellas artísticamente elaboradas.

- La entrada de Jesús en Jerusalén en el arte contemporáneo. Representaciones realizadas por artistas con sensibilidades muy distintas entre sí, pero que nos hacen ver que el arte cristiano sigue vivo.

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