sábado, 11 de julio de 2026

PARÁBOLA DEL SEMBRADOR Domingo 15 del Tiempo Ordinario, ciclo "a"


El evangelio del domingo 15 del Tiempo Ordinario, ciclo "a", comienza diciendo que "Jesús les habló mucho rato en parábolas". Hoy escucharemos una y los próximos domingos, otras.

La parábola del sembrador es una de las imágenes más hermosas y esperanzadoras del Evangelio. Jesús contempla a un campesino que sale a sembrar y descubre en ese gesto cotidiano el modo de actuar de Dios. No calcula, no reserva la semilla para los lugares más prometedores, no descarta de antemano ningún terreno. Sencillamente, siembra con generosidad.

Así es Dios con nosotros. Su Palabra no está destinada a unos pocos privilegiados, sino a todos. Llega al santo y al pecador, al creyente fervoroso y al indiferente, al que escucha con entusiasmo y al que apenas presta atención. Dios nunca deja de hablar porque nunca deja de esperar. Siempre confía en que el corazón más endurecido pueda abrirse algún día a la gracia.

Esta parábola nos invita, antes que nada, a preguntarnos qué clase de tierra somos. A veces nuestro corazón se parece al camino pisoteado: la Palabra resbala sobre la superficie sin llegar a penetrar. Otras veces es terreno pedregoso: acogemos el Evangelio con emoción, pero el entusiasmo inicial se desvanece cuando aparecen las dificultades. En otras ocasiones, las preocupaciones, las prisas, el deseo de poseer más o de buscar el éxito ahogan silenciosamente la semilla, como las zarzas que impiden crecer a la planta.

Sin embargo, Jesús no pronuncia esta parábola para desanimarnos, sino para despertar en nosotros el deseo de convertirnos en tierra buena. El terreno no nace fértil; se trabaja. Se limpia de piedras, se arrancan las malas hierbas y se deja esponjoso para recibir la semilla. También el corazón necesita ser cultivado mediante la oración, el silencio, la escucha de la Palabra y la práctica constante del amor.

Cada vez que participamos en la Eucaristía escuchamos varias lecturas de la Sagrada Escritura. Antes de comulgar confesamos humildemente: «Una sola palabra tuya bastará para sanarme». Y, sin embargo, el Señor no nos ofrece una sola palabra, sino una abundancia inagotable de palabras de vida. Él sigue sembrando domingo tras domingo, día tras día, aunque muchas veces no prestemos suficiente atención.

La primera lectura, tomada del profeta Isaías (55,10-11), dice que, como baja la lluvia desde el cielo para fecundar la tierra, así es la Palabra de Dios, que tiene poder para realizar su misión. Recogí un hermoso canto en italiano sobre esa lectura en esta entrada:

- La predicación de Jesús: el reino de Dios. Los evangelios identifican a Jesús, ante todo, con un predicador. Esa es su principal actividad y lo que mejor le caracteriza... El núcleo de las enseñanzas de Jesús es el «reino de Dios», expresión que aparece 122 veces en el Nuevo Testamento, de las cuales 90 en boca de Jesús. Casi todas sus parábolas hablan de ese reino...

Recogí un bello canto sobre la parábola de hoy en esta entrada:
- Una mañana el sembrador. "Cada mañana el sembrador sembrando está en mi corazón, cada mañana el sembrador espera el trigo de mi amor"...

Recogí una preciosa poesía que comenta el evangelio de hoy aquí:
- El sembrador. ¡Oh Sembrador incansable / de las Palabras Divinas!, / que a mi corazón destinas / simiente tan adorable...

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