domingo, 11 de octubre de 2026

PRESENTACIÓN, LECTURAS Y ORACIONES PARA LA FIESTA DE LA VIRGEN DEL PILAR


La basílica del Pilar es la sede de una de las devociones marianas más antiguas y universales de la cristiandad. A lo largo de los siglos, millones de peregrinos han encontrado en el pilar de la Virgen la firmeza necesaria para sostener su fe y renovar su compromiso evangélico. La liturgia de este día celebra a María como la columna inquebrantable que sostiene a la Iglesia naciente y alienta la misión apostólica. 

La tradición de la aparición de la Virgen al apóstol Santiago nos habla de un misterio de consolación: María no viene a suplantar a Cristo, sino a asentar nuestra esperanza sobre el único cimiento verdadero. Venir en peregrinación hasta aquí nos invita a despojarnos de nuestras inseguridades y a presentar ante el altar, junto con la multitudinaria ofrenda de flores, las alegrías, los cansancios y los anhelos de nuestras comunidades, pidiendo la gracia de una fe firme y una caridad operante.

ORACIÓN COLECTA. Dios todopoderoso y eterno, que en la santísima Virgen María, Madre de tu Hijo, nos has dado un amparo celestial y un pilar insustituible de nuestra fe; concédenos, por su maternal intercesión, fortaleza en la tribulación, constancia en el servicio y una esperanza inquebrantable en medio de las dificultades de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

LECTURA DEL PRIMER LIBRO DE LAS CRÓNICAS (15,3-4.15-16; 16,1-2). En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todos los israelitas, para trasladar el arca del Señor al lugar preparado. Los levitas se echaron los varales a los hombros y levantaron el Arca de Dios. David ordenó a los jefes de los levitas que organizasen a sus hermanos cantores, para que entonasen cantos de alegría acompañados de instrumentos musicales, salterios, cítaras y címbalos. Metieron el Arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David había preparado. Ofrecieron a Dios holocaustos y sacrificios de comunión y, cuando David terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en el nombre del Señor. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?

El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.

Una cosa pido al Señor, eso buscaré:
habitar en la casa del Señor por los días de mi vida.

El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.

El me protegerá en su tienda el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada, me alzará sobre la roca.

El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS  (11,27-28). En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: -«Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron». Pero él repuso: -«Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen». Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR: FIRMES EN LA FE, ABIERTOS A LA MISIÓN

La fiesta de Nuestra Señora del Pilar nos reúne en torno a una de las devociones marianas más antiguas y universales. Desde hace siglos, millones de peregrinos llegan hasta Zaragoza para acercarse a este pequeño pilar sobre el que se levanta la imagen de María. Más allá de la tradición que nos habla de su aparición al apóstol Santiago, el Pilar nos ofrece una hermosa imagen de lo que María realiza en la vida de la Iglesia: sostiene nuestra fe y nos anima a seguir adelante.

María no ocupa el lugar de Cristo ni desvía nuestra mirada de él. Al contrario, toda su vida nos conduce hacia su Hijo. Ella misma nos enseña a escuchar la Palabra, a acogerla con fe y a ponerla en práctica. El fundamento de nuestra esperanza es Jesucristo. María nos ayuda a permanecer firmes sobre ese fundamento cuando llegan las dificultades, los cansancios o las incertidumbres.

El Pilar es, también, una llamada a la misión. La tradición vincula esta presencia de María con el apóstol Santiago, que recibió de ella consuelo y fortaleza para anunciar el Evangelio. También nosotros necesitamos ser fortalecidos para llevar la buena noticia a nuestro mundo. Una fe sostenida por María no es una fe encerrada en sí misma, sino una fe que se convierte en servicio, testimonio y caridad.

Hoy podemos presentar ante la Virgen todo lo que llevamos en el corazón: nuestras alegrías y preocupaciones, nuestras familias y comunidades de fe, nuestros enfermos y quienes sufren, nuestros proyectos y también nuestros fracasos. Que María del Pilar nos ayude a mantenernos firmes en la fe, constantes en el servicio y abiertos a la esperanza. Y que, sostenidos por su maternal intercesión, sepamos caminar siempre hacia Cristo y llevar su Evangelio a nuestros hermanos. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES. presentemos nuestras súplicas a Dios Padre todopoderoso por intercesión de la Santísima Virgen María, a quien hoy veneramos bajo la advocación del Pilar.

- Por la Iglesia universal, Para que, guiada por el ejemplo de fe y entrega de la Virgen María, anuncie con valentía el Evangelio en medio del mundo y sea fiel testigo del amor de su Hijo. Roguemos al Señor.

- Por nuestra sociedad, gobernantes y pueblos que honran a la Virgen del Pilar, Para que la convivencia se sostenga en la justicia, la concordia, el respeto mutuo y la paz, especialmente en España y en todas las Naciones hispanas unidas por esta devoción. Roguemos al Señor.

- Por los enfermos, los que sufren soledad y los que pasan necesidad, Para que encuentren en María un amparo maternal y en nuestra solidaridad el consuelo y la ayuda que necesitan. Roguemos al Señor.

- Por todos nosotros, aquí reunidos, Para que, sostenidos en la fe, la esperanza y la caridad por la intercesión de nuestra Madre del Pilar, sepamos hacer siempre la voluntad del Señor. Roguemos al Señor.

* Dios todopoderoso y eterno, escucha con bondad las oraciones que tu pueblo te dirige confiadamente por la intercesión de la Santísima Virgen María del Pilar. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS. Recibe, Señor, los dones que te presentamos en esta solemnidad de Nuestra Señora del Pilar, y haz que, por la fuerza de este sacrificio admirable, nuestros corazones se llenen del Espíritu Santo, para que sepamos dar testimonio filial de tu amor ante el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

PREFACIO. Te damos gracias, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque has querido manifestar de manera admirable tu providencia en la santísima Virgen María. Ella, por la santa tradición de este pilar bendito, conforta la fe de tu pueblo y alienta el caminar de los peregrinos. Al contemplar en María el modelo perfecto de la Iglesia, nos concedes el auxilio de su patrocinio para que la palabra de tu Hijo corra y se difunda con fuerza por toda la tierra. Por eso, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN. Alimentados con los sacramentos celestiales en esta fiesta de la Virgen del Pilar, te suplicamos, Señor, que tu pueblo, confortado con el auxilio de la Madre de tu Hijo, camine con paso firme hacia la patria eterna y goce un día de la plenitud de tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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