lunes, 23 de marzo de 2026

LA SEMANA SANTA SEGÚN LA BIBLIA


La Semana Santa ocupa un lugar central en la vida litúrgica de la Iglesia. Su núcleo es el Triduo Pascual, que se extiende desde la tarde del Jueves Santo hasta el anochecer del Domingo de Pascua, y en el que se conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. 

La importancia de estos días es tal que la Iglesia los prepara durante los cuarenta días de la Cuaresma y prolonga su celebración durante los cincuenta días del Tiempo Pascual, hasta Pentecostés. Además, cada domingo es considerado una “Pascua semanal”, y en cada eucaristía los cristianos anuncian la muerte del Señor y proclaman su resurrección.

La razón de esta centralidad es clara: en los últimos días de la vida terrena de Jesús tuvieron lugar acontecimientos decisivos que condujeron al desenlace de su misión. Entre ellos destacan la resurrección de Lázaro, la entrada triunfal en Jerusalén, la purificación del templo, la última Cena o la traición de Judas, seguidos por su muerte, sepultura y resurrección. Sobre la memoria de estos hechos se edificó la fe cristiana. 

Ya en el siglo IV, san Juan Crisóstomo explicaba que la Semana Santa se llama “Gran Semana” no por la duración de sus días, sino por las obras admirables que Dios realizó en ella: la derrota del poder del mal, la destrucción de la muerte, el perdón del pecado y la apertura del paraíso.

La centralidad de estos acontecimientos se refleja también en los evangelios. Los relatos de la pasión ocupan una parte muy amplia de su contenido, lo que ha llevado a algunos autores a afirmar que los evangelios son, en cierto modo, narraciones del misterio pascual precedidas de una larga introducción. 

Desde los comienzos de la predicación cristiana, el anuncio fundamental (el kerigma) proclamaba precisamente que Jesús, muerto en la cruz, ha sido resucitado por Dios y constituido Señor y Mesías. Este acontecimiento constituye el “misterio pascual”, núcleo de la fe cristiana: "Cristo fue entregado a la muerte por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación" (Rom 4,25).

Para comprender plenamente los gestos y acontecimientos de la Semana Santa es necesario tener presente el trasfondo simbólico de la tradición bíblica. Los profetas de Israel no solo anunciaban la palabra de Dios, sino que realizaban acciones simbólicas que anticipaban y expresaban su mensaje: dividir un manto, romper una jarra, llevar un yugo o realizar gestos extraños para anunciar el juicio o la salvación de Dios. Estos signos necesitaban una explicación verbal para revelar su significado.

A la luz de esta tradición profética, los primeros cristianos interpretaron muchos de los gestos de Jesús, especialmente los realizados en los días de su pasión: la entrada en Jerusalén sobre un borriquillo, la purificación del templo, la maldición de la higuera o el lavatorio de los pies. Comprendidos en su contexto bíblico, estos signos revelan con profundidad el sentido del misterio pascual y ayudan a entender toda la vida y misión de Jesús.

Resumen de las páginas 9-14 de mi libro Eduardo Sanz de Miguel, "La Semana Santa según la Biblia". ISBN: 978-84-8353-819-7. Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2017.

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