miércoles, 17 de diciembre de 2025

Los escritos de san Juan de la Cruz


Exceptuados dos poemas juveniles («Vivo sin vivir en mí» y «Entréme donde no supe»), los primeros versos conservados de san Juan datan de su prisión en Toledo (1578), cuando compone gran parte del «Cántico espiritual», los «Romances» y la «Fonte». En los años siguientes escribe otros poemas y numerosos textos breves (sentencias, avisos y dibujos). Algunos acabarán recopilados en los «Dichos de luz y amor». A partir de 1582, y a petición de quienes escuchaban sus explicaciones, pone por escrito los comentarios a sus poemas mayores, tarea que realiza entre múltiples ocupaciones pastorales y de gobierno. 

De su producción conservamos hoy estos tratados: la «Subida del Monte Carmelo» y la «Noche oscura» (ambas incompletas), el «Cántico espiritual» y la «Llama de amor viva» (en dos redacciones cada una), además de poemas, cartas y escritos menores.

La SUBIDA DEL MONTE CARMELO nace como comentario al poema «En una noche oscura», pero se transforma en un tratado sistemático sobre la purificación necesaria para la unión con Dios. Su eje es la liberación de los «apetitos» desordenados, entendidos no solo como pasiones sensibles, sino como todo apego que esclaviza el corazón. La purificación no implica desprecio de las cosas, sino libertad interior al usarlas. El santo subraya que el ser humano tiene capacidad de infinito, que Dios es incomprensible y solo se alcanza mediante la fe, y que el camino pasa necesariamente por la configuración con Cristo. El libro desarrolla la «noche activa del sentido» y la «noche activa del espíritu», mostrando cómo las potencias del alma se plenifican mediante las virtudes teologales. Aunque la obra queda inconclusa, ofrece una síntesis decisiva de su pedagogía espiritual.

La NOCHE OSCURA DEL ALMA aborda el mismo poema desde otra perspectiva: no la acción del hombre, sino la purificación pasiva realizada por Dios. Distingue la «noche pasiva del sentido» y «la noche pasiva del espíritu», explicando el sufrimiento como un proceso amoroso de maduración, comparable a la poda del árbol o al fuego que transforma la madera en llama. Su finalidad no es el dolor, sino la transformación del alma en Dios mediante la fe, la esperanza y la caridad.

El CÁNTICO ESPIRITUAL es la obra cumbre de san Juan. Inspirado en el «Cantar de los cantares», describe poéticamente el itinerario del alma hacia la unión amorosa con Dios: búsqueda, encuentros, ausencias, desposorio y matrimonio espiritual. A diferencia de las obras anteriores, comenta todas las estrofas y presenta la vida espiritual como respuesta libre al amor previo de Dios, centrada en Cristo. El «Cántico» muestra al ser humano como un proyecto abierto, llamado a realizarse plenamente mediante sus elecciones.

La LLAMA DE AMOR VIVA, última y más madura obra, prolonga el «Cántico» describiendo los frutos de la unión consumada. Mediante símbolos intensos (el fuego, la herida, el centro del alma) expresa la transformación del alma en Dios por obra del Espíritu Santo. No narra ya un camino, sino la vida del ser humano plenamente unido a Dios Trinidad. Con ella, san Juan ofrece el culmen de su enseñanza y su testamento espiritual.

Resumen de la segunda parte del capítulo noveno de mi libro Eduardo Sanz de Miguel, «Luz en la noche del alma. Vida y legado de san Juan de la Cruz». Grupo editorial Fonte, Burgos 2025, páginas 195-210.

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