lunes, 9 de febrero de 2026

AVE MARÍA DE LOURDES. Versión internacional


El 11 de febrero la Iglesia celebra la memoria de Nuestra Señora de Lourdes, una de las advocaciones marianas más queridas del mundo. Esta fiesta nos invita a volver el corazón hacia la gruta de Massabielle, en los Pirineos franceses, donde en 1858 la Virgen María se manifestó a una muchacha pobre y sencilla: Bernardita Soubirous. 

Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de aquel año, Bernardita vio a la Señora “vestida de blanco” en dieciocho ocasiones, en un diálogo silencioso hecho de mirada, oración y confianza.

Prepararnos para esta fiesta es entrar en ese clima de recogimiento y fe. El Ave María de Lourdes, en su versión internacional, y la Salve que resuena en el santuario nos introducen en la oración de los peregrinos de todos los pueblos y lenguas. No son solo cantos: son súplica confiada, acción de gracias y abandono filial. 

Desde 1958 circula un librito en francés con sesenta estrofas del Ave de Lourdes, que se han difundido por el mundo con pequeñas adaptaciones. Esa riqueza de estrofas expresa la variedad de situaciones humanas que se depositan a los pies de María: dolor, enfermedad, esperanza, gratitud, conversión.

Las imágenes del vídeo (la gruta, las basílicas, las procesiones de la tarde y de la noche con las velas encendidas) nos ayudan a unirnos espiritualmente a los millones de peregrinos que, año tras año, acuden a Lourdes. Muchos han experimentado alivio en sus enfermedades; todos están llamados a encontrar algo aún mayor: la renovación de la fe, la paz del corazón y la certeza de que Dios no abandona a sus hijos.

La figura de santa Bernardita, cuya memoria se celebra el 16 de abril, ilumina este mensaje. Nacida en 1844 y fallecida en 1879, vivió marcada por la pobreza, la enfermedad y la incomprensión. Sin embargo, conservó siempre una serenidad profunda, fruto de saberse amada por Dios y elegida por María para una misión que la superaba. Su vida nos recuerda que la verdadera grandeza está en la humildad y en la fidelidad cotidiana.

Al escuchar estos cantos y contemplar estas imágenes, pidamos a la Virgen de Lourdes un corazón sencillo, capaz de orar, confiar y perseverar. Que, como Bernardita, aprendamos a guardar la paz incluso en la prueba, y a dejarnos conducir hacia Cristo, fuente de toda gracia y salvación.

Que la Virgen María interceda por todos los enfermos ante su Hijo Jesucristo. Amén.

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