sábado, 29 de agosto de 2026

SANTA EUFRASIA DEL SAGRADO CORAZÓN ELUVATHINGAL


El 29 de agosto se celebra (además del martirio de san Juan Bautista) la fiesta de santa Eufrasia del Sagrado Corazón de Jesús Eluvathingal (1877-1952). 
Es una de figura luminosa de la espiritualidad carmelitana en la Iglesia siro-malabar. 

Nació el 17 de octubre de 1877 en Kattoor, en el estado de Kerala (India), en el seno de una familia católica profundamente arraigada en la antigua tradición de los cristianos de santo Tomás. Desde niña manifestó un intenso deseo de consagrarse a Dios. A los nueve años tuvo una experiencia de la Virgen María que confirmó en ella la decisión de entregar para siempre su vida a Cristo.

Su vocación encontró inicialmente la oposición de su padre, que deseaba para ella un matrimonio acorde con la posición social de la familia. Ella, sin embargo, permaneció firme en su propósito. Finalmente, su padre aceptó su decisión y él mismo la acompañó al convento. 

En 1897 ingresó en la Congregación de las Hermanas de la Madre del Carmelo (CMC), la primera congregación religiosa femenina autóctona de la Iglesia siro-malabar, fundada bajo la inspiración de san Kuriakose Elias Chavara. El 10 de mayo de aquel año tomó el hábito y el 24 de mayo de 1900 realizó su profesión perpetua.

Su vida estuvo marcada por la enfermedad, la oración y una profunda unión con Cristo. Durante sus primeros años de vida religiosa padeció una grave dolencia que llegó a poner en peligro su permanencia en el convento. En aquel momento experimentó una visión de la Sagrada Familia y una recuperación inesperada. 

El obispo Juan Menacherry, impresionado por su vida espiritual, le pidió que pusiera por escrito sus experiencias interiores. Se conservan setenta y nueve cartas suyas, escritas entre 1900 y 1919, que constituyen un testimonio excepcional de su vida de oración y de su abandono en Dios.

Entre 1904 y 1913 ejerció como maestra de novicias, formando a una generación de religiosas. En 1912 tuvo también un encuentro significativo con otra gran mística de Kerala, santa Mariam Thresia, que había sido confiada temporalmente a su dirección. Ambas serían posteriormente canonizadas por la Iglesia. 

De 1913 a 1916 Eufrasia fue superiora del convento de Santa María de Ollur. Aunque prefería una vida escondida, aceptó el cargo y puso la comunidad bajo la autoridad del Sagrado Corazón de Jesús. Después regresó a la vida sencilla y oculta del convento, donde permaneció hasta su muerte.

Su espiritualidad tuvo tres grandes centros: la eucaristía, la oración y el abandono confiado a la voluntad de Dios. Pasaba largas horas ante el Santísimo Sacramento y cultivaba una intensa devoción mariana y al Sagrado Corazón. 

Sus hermanas comenzaron a llamarla «Tabernáculo viviente» porque percibían en ella una presencia de Dios particularmente intensa; el pueblo, por su parte, la conocía como la «Madre que ora». Su santidad no se manifestó en grandes obras exteriores, sino en una existencia escondida, entregada a la oración, al servicio, a la aceptación de las enfermedades y a la intercesión por los demás.

Murió santamente el 29 de agosto de 1952, a los setenta y cuatro años, en el convento de Santa María de Ollur. Su fama de santidad se extendió rápidamente y comenzaron a atribuirse a su intercesión numerosas gracias y curaciones. 

Fue declarada venerable en 2002, beatificada en 2006 y canonizada en 2014, en la misma celebración en la que fue canonizado san Kuriakose Elias Chavara. Es una de las grandes santas de la Iglesia siro-malabar y un hermoso testimonio de que la santidad puede crecer en el silencio de una celda, en la adoración eucarística y en las pequeñas tareas de cada día.

La vida de santa Eufrasia recuerda una verdad profundamente carmelitana: no es necesario hacer cosas extraordinarias para vivir una vida extraordinaria en Dios. Basta con dejar que Cristo habite en nosotros, hasta convertir nuestra propia existencia en un «tabernáculo viviente» de su presencia.

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