sábado, 23 de mayo de 2026

SALVE A NUESTRA SEÑORA DEL ROCÍO. Versión Sinfónica


Coincidiendo con la solemnidad de Pentecostés, Andalucía entera vuelve su mirada hacia el santuario de Nuestra Señora del Rocío, en Almonte (Huelva). Miles de peregrinos atraviesan los caminos y las marismas para llegar hasta la ermita de la Virgen del Rocío, la entrañable «Blanca Paloma», llevando en el corazón la fe sencilla de un pueblo que canta, reza y celebra a María como Madre cercana y protectora.

La popular «Salve Rociera» no es solo una canción folclórica; es también una profesión de amor filial a la Virgen y una verdadera catequesis popular. En sus versos se unen la devoción mariana, la belleza poética y la fe del pueblo cristiano. María es invocada como «luna, sol, norte y guía», porque conduce siempre hacia Cristo, luz verdadera del mundo. También se la llama «pastora celestial», recordándonos que ella acompaña y cuida a sus hijos en el camino de la vida.

No es casual que la romería se celebre precisamente en Pentecostés. María estuvo presente junto a los apóstoles cuando descendió el Espíritu Santo sobre la Iglesia naciente (cf. Hch 1,14; 2,1-4). Así como acompañó a Jesús desde Belén hasta el Calvario y la resurrección, sigue acompañando hoy a la Iglesia peregrina. Por eso, el lunes después de Pentecostés celebramos la memoria de santa María, Madre de la Iglesia.

La letra de la Salve expresa también la confianza del creyente que vuelve una y otra vez a la Madre: «Al Rocío yo quiero volver». En realidad, todo cristiano necesita regresar constantemente a la fuente de la fe sencilla, de la oración confiada y del amor a Dios vivido con alegría. María es «manantial de dulzura», refugio para los cansados y esperanza para quienes buscan consuelo.

En medio del fervor de los cantos, de las carretas y de la fiesta popular, el Rocío nos recuerda una verdad profunda: la fe cristiana no es una idea fría, sino una experiencia viva de encuentro con Dios, vivida en comunidad y transmitida con emoción de generación en generación. La Virgen del Rocío sigue convocando a creyentes de toda condición para conducirlos hacia su Hijo Jesucristo.

Dios te salve, María,
del Rocío, Señora,
luna, sol, norte y guía
y pastora celestial.
Dios te salve, María,
todo el pueblo te adora
y repite a porfía:
como tú no hay otra igual.

Olé, olé... 
Al rocío yo quiero volver
a cantarle a la Virgen con fe 
con un olé, olé...
Al rocío yo quiero volver
a cantarle a la Virgen con fe 
con un olé.

Dios te salve, María,
manantial de dulzura;
a tus pies, noche y día,
te venimos a rezar.
Dios te salve, María,
un rosal de hermosura.
Eres tú, Madre mía
de pureza virginal.

Olé, olé... 
Al rocío yo quiero volver
a cantarle a la Virgen con fe 
con un olé, olé...
Al rocío yo quiero volver
a cantarle a la Virgen con fe 
con un olé.

2 comentarios:

  1. Hermoso Gracias por compartir

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  2. Muchas gracias y me alegro de tu disponibilidad y confianza en Dios

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