lunes, 31 de agosto de 2026

SANTA TERESA MARGARITA REDI DEL SAGRADO CORAZÓN. Presentación y oraciones de la misa


El 1 de septiembre se celebra la fiesta de santa Teresa Margarita Redi del Sagrado Corazón, que nació en Arezzo (Italia), el año 1747. Entró en las carmelitas descalzas de Florencia a los 17 años y falleció a la edad de 23. 

Vivió la perfección oculta a los ojos de los demás, incluso de sí misma, «escondida con Cristo en Dios». Tal como ella escribió, pretendía «imitar la vida oculta de la Sagrada Familia, la cual no difería en nada de las otras familias de la pequeña aldea de Nazaret». Por eso, añadió: «Los méritos de una buena acción disminuyen cuando se expone a los ojos de otras personas, cuyos elogios nos halagan o agradan demasiado nuestro amor propio y orgullo. Por lo tanto, es necesario hacerlo todo solo por Dios».

Enriquecida con la experiencia personal del dicho de San Juan «Dios es amor», sintió el martirio de creer que no correspondía suficientemente al Amor. Este sentimiento la llevó a practicar con heroicidad la vida ascética y la caridad fraterna. Así explicó lo que sentía en una carta: 

«Le digo de manera muy confidencial que me encuentro muy dolorida porque no correspondo como debiera a las exigencias del amor de Dios; me siento reprochada por mi Soberano Bien y soy muy sensible al menor movimiento contrario al amor y al conocimiento de aquel que me ama. No sé qué hacer, ni interior ni exteriormente para impulsar aún más mi amor y no se puede usted imaginar lo terrible que es vivir sin amor cuando en realidad, se está ardiendo en deseos de él. Esto es una tortura para mí y, por mucho que me esfuerzo, lo veo tan poco que temo que Dios esté disgustado conmigo».

Descansó en el Señor el 7 de marzo de 1770. Fue canonizada en1934.

El papa Pío XI escribió sobre ella: «Esta corta vida es toda una emulación para cuanto hay de bello, de más elevado y de más sublime… esa ansiedad, ese arranque hacia horizontes tan esplendorosos, nos brinda al mismo tiempo con otra visión: La de unos modales y seriedad angelicales, de una sencillez indescriptible, de una envidiable ignorancia de sí misma y de la propia grandeza».

El papa Pío XII añadió: «Ardiendo de amor divino, apareció como con vida más de ángel que de criatura humana, siendo ayuda de muchas almas para la consecución de la virtud».

ORACIÓN COLECTA. Señor, Padre Santo, que concediste a santa Teresa Margarita sacar de las fuentes del Salvador tesoros incalculables de humildad y caridad; concédenos, por su intercesión, que jamás nos separemos del amor de Jesucristo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES. Reunidos para celebrar la memoria de santa Teresa Margarita, que vivió escondida con Cristo en Dios y ardió en deseos de corresponder a su amor, presentemos al Padre nuestras súplicas, confiando en su misericordia.

1. Por la Iglesia, para que, sostenida por el Espíritu Santo, anuncie al mundo que Dios es amor y muestre, con palabras y obras, el rostro misericordioso de Cristo. Roguemos al Señor.

2. Por el papa, los obispos, los sacerdotes, los consagrados y todos los que han recibido una vocación especial al servicio de Dios, para que, a ejemplo de santa Teresa Margarita, busquen ante todo agradar al Señor y vivan con humildad y fidelidad su entrega. Roguemos al Señor.

3. Por quienes viven ocultos a los ojos del mundo, por los enfermos, los que sufren, los que se sienten solos y por cuantos realizan cada día pequeños servicios que nadie reconoce, para que descubran que ninguna entrega hecha por amor queda escondida ante Dios. Roguemos al Señor.

4. Por todos nosotros, para que, alimentados en la Eucaristía con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, crezcamos en la caridad sincera, nos apartemos de todo lo caduco y aprendamos a vivir cada día en la presencia de Dios. Roguemos al Señor.

Padre santo, fuente inagotable de todo amor, escucha las súplicas que te presentamos y concédenos, por intercesión de santa Teresa Margarita, crecer en humildad y caridad, y corresponder con toda nuestra vida al amor que nos has manifestado en tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS. Recibe, Señor, los dones que humildemente te ofrecemos en memoria de tu santa virgen Teresa Margarita, y concédenos, por esta hostia inmaculada, vivir siempre en tu presencia renovados constantemente en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

PREFACIO.

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón. R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque has querido revelar en santa Teresa Margarita la grandeza de tu amor en la humildad de una vida escondida, y la has hecho, en el silencio del Carmelo, testigo de aquel amor que no busca ser conocido ni alabado, sino que se entrega enteramente a ti.

Tú la condujiste a las fuentes del Salvador, para que, bebiendo de ellas, descubriera que «Dios es amor» y aprendiera a vivir únicamente para corresponder a ese amor. Así, en la sencillez de la vida cotidiana, imitó a la Sagrada Familia de Nazaret y, escondida con Cristo en Dios, hizo de cada acto de humildad, de cada sacrificio y de cada servicio fraterno una ofrenda de amor.

Ardiendo en deseos de amarte, experimentó en lo más profundo de su alma el dolor de no poder corresponder como hubiera deseado a tu amor infinito; y esta herida de amor la impulsó a una entrega cada vez más plena, hasta consumirse, todavía joven, en la caridad hacia ti y hacia los hermanos.

Por eso, con los ángeles y los santos, y con todos los que en el silencio te buscan y te aman, proclamamos tu gloria y cantamos sin cesar: Santo, Santo, Santo...

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN. Señor, que la comunión del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo nos aparte de las cosas caducas, para que, a ejemplo de santa Teresa Margarita, crezcamos a lo largo de la vida en caridad sincera y podamos gozar en el cielo de la visión eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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