Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 22 de mayo de 2018

En el Tiempo Ordinario Jesús está en medio de nosotros


Jesús resucitado, antes de volver al seno del Padre, aseguró a los suyos: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».

En esta realidad temporal, histórica, confusa, ambigua, en la que nos encontramos, en la que tenemos experiencias positivas y negativas, momentos de gozo y de dolor, Jesús nos asegura su presencia junto a nosotros. 

Él garantiza su presencia, no cuando las cosas estén mejor, cuando estemos plenamente convertidos, en un mundo ideal, ya hecho y terminado, sino en este mundo concreto, en crecimiento, lleno de confusiones y de ambigüedades. Jesús promete su presencia «todos los días». Por lo tanto, en ningún momento, ni en los más terribles, nos deja solos. Incluso cuando no percibimos su presencia, él también está junto a nosotros.

Jesús está con nosotros cuando escuchamos su palabra y continuamos su obra entre los hombres. Jesús se hace presente especialmente cuando anunciamos el evangelio y celebramos los sacramentos, dando sentido y valor a lo que hacemos.

Esto es lo que celebramos en el Tiempo Ordinario: que Jesús está presente entre nosotros siempre, en todo momento, en la vida de cada día. No solo en los grandes acontecimientos. También en los momentos más vulgares y ordinarios. Que su cercanía nos llene de gozo espiritual.

Les recuerdo una entrada en la que recogí muchos enlaces sobre las características del Tiempo Ordinario:

Material sobre el Tiempo Ordinario.

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