Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 9 de marzo de 2018

Domingo IV de Cuaresma, de Laetare


El domingo cuarto de Cuaresma es llamado  de «Laetare», por la antífona de entrada de la misa: «Festejad a Jerusalén, gozad con ella…». Como el domingo de «Gaudete» (tercero de Adviento), los templos se adornan con flores, se entonan cantos festivos acompañados de instrumentos, y los ornamentos sacerdotales pueden ser de color rosado.


Ya he dedicado a este argumento las siguientes entradas:

- Domingo de Laetare (y segundo escrutinio de los catecúmenos). Antiguamente, este día iba unido al segundo escrutinio de los catecúmenos que se preparaban a recibir el bautismo en la noche de Pascua. Se practicaba sobre ellos una unción en los ojos, los oídos y la boca, para que se abrieran los sentidos del hombre interior.

El domingo de Laetare y la rosa de oroEn Roma, era costumbre que el papa celebrara hoy misa estacional en la basílica de la «Santa Cruz de Jerusalén», donde se ofrecían flores a la reliquia de la Cruz. Al menos desde el s. XI, la ofrenda consistió en una rosa de oro. Se conservan varias descripciones del rito, así como homilías papales. El papa la ungía con crisma en la misa de hoy, con un complicado ceremonial. Después, el domingo de «Gaudete» se la ofrecía a aquellos príncipes que se habían destacado en la defensa de la fe. Se conservan varias de gran valor artístico e histórico en algunos museos.

1 comentario:

  1. Gracias padre por sus comentarios,son muy edificantes. Gracias también por su vocación sacerdotal.

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