Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 24 de marzo de 2018

Domingo de Ramos


Con las celebraciones del Domingo de Ramos comienza la Semana Santa, en la que conmemoramos la pasión, muerte y resurrección del Señor.

La entrada de Jesús en Jerusalén supuso su manifestación como el mesías que esperaban los judíos. 

Sin embargo, con sus actitudes y con su predicación explica qué tipo de mesianismo es el suyo: no entra en la ciudad sobre un carro de combate, aclamado por soldados armados. Por el contrario, entra montado en un asnillo, aclamado por los niños, que menean ramos de olivo y palmas. 

La liturgia actual tiene dos partes diferenciadas, aunque profundamente relacionadas entre sí:

+ La primera consiste en la procesión, precedida por la bendición de los ramos y la proclamación del evangelio de la entrada en Jerusalén. 

+ La segunda es la eucaristía, en la que se leen uno de los cánticos del siervo de Yavé (Is 50,4-7), el himno paulino que habla de la obediencia de Jesús, que «se rebajó hasta someterse a la muerte» (Flp 2,6-11), y la pasión del Señor, en la versión del evangelista propio de cada ciclo. El color litúrgico es el rojo, como el Viernes Santo.

He dedicado muchas entradas a explicar el significado bíblico, litúrgico y espiritual de este día, acompañándolo con poesías, cantos, manifestaciones de fervor popular y representaciones artísticas. En esta entrada propongo los enlaces a varias de ellas:

- Domingo de Ramos en la pasión del Señor. Que nuestro sí, mañana será un no; que nuestros cantos se convertirán en silencios; que nuestros vítores darán lugar a deserciones; que nuestros gritos se tornarán en timidez... LO SABES, SEÑOR, Y NOSOTROS TAMBIÉN LO SABEMOS.

Que tu entrada en Jerusalén es el inicio de una aventura teñida de sufrimiento, de sacrificio, prueba y muerte… pero con redención final, porque tu amor es más fuerte que el pecado, que la traición y que la muerte, LO SABES, SEÑOR, Y NOSOTROS TAMBIÉN LO SABEMOS.

En esta entrada hago un resumen de sus principales contenidos:

Liturgia y espiritualidad del Domingo de Ramos. La Iglesia, con la mirada puesta en la mañana de Pascua, aclama a Cristo como su rey, triunfador del pecado y de la muerte, aunque es consciente de que su entrada en Jerusalén es, al mismo tiempo, el inicio de su sufrimiento. De esta manera, la liturgia pone en relación la Cuaresma y la Pascua al unir las alegres aclamaciones en honor de Cristo rey y la proclamación de su pasión.

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