Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 8 de marzo de 2018

8 de marzo, día de la mujer


El 8 de marzo es una jornada dedicada a reivindicar los derechos de las mujeres. Si de verdad hubiera igualdad de derechos, no sería necesaria, pero -por desgracia- en distintos lugares del planeta siguen existiendo discriminaciones de muchos tipos hacia las mujeres. También hacia otros colectivos, pero hoy se trata de tomar conciencia de uno concreto.

Es cierto que hay feministas violentas, que aprovechan la ocasión para otras cosas. Eso lleva a algunos a descalificar a todas las feministas o a todas las que hoy se manifestarán en distintos lugares del planeta, lo que es absurdo.

También es cierto que algunos venezolanos o colombianos o españoles o italianos son criminales o mentirosos o ladrones, pero eso no justifica que se acuse de lo mismo a todos los habitantes de esos países.

Por lo tanto, pienso que tenemos que apoyar a quienes reivindican una mayor igualdad de oportunidades y a quienes denuncian que sus derechos no son respetados, comprometiéndonos todos a trabajar para crear un mundo más justo y solidario.

Mensaje del papa Francisco: «Hoy, 8 de marzo, un saludo a todas las mujeres. Todas las mujeres que cada día tratan de construir una sociedad más humana y acogedora. Y también un gracias fraterno a las que de mil modos testimonian el Evangelio y trabajan en la Iglesia. Y esta es para nosotros una ocasión para reafirmar la importancia y la necesidad de su presencia en la vida. Un mundo donde las mujeres son marginadas es un mundo estéril, porque las mujeres no solo traen la vida sino que también nos transmiten la capacidad de ver más allá —ven más allá de ellas—, nos transmiten la capacidad de comprender el mundo con ojos diversos, de sentir las cosas con corazón más creativo, más paciente, más tierno. Una oración y una bendición particular para todas las mujeres. Un saludo».

He dedicado algunas entradas al argumento. Ayer recogí varias relacionadas con santa Teresa de Jesús, mujer de gran sensibilidad, que tanto se esforzó para conseguir que las mujeres fueran reconocidas y respetadas. Aquí les propongo otras:

Una jornada que no debería celebrarse. Hablo del día internacional de la mujer. Si de verdad hubiera igualdad de derechos y oportunidades para todos no sería necesario celebrar una jornada reivindicativa, no necesitaríamos recordar que hay un grupo de seres humanos que muchas veces no tienen las mismas oportunidades que los demás, y eso que son la mitad de la población. Pero, por desgracia, la jornada de hoy sigue siendo necesaria para que todos tomemos conciencia de la situación real. En muchos lugares del planeta las mujeres son sometidas y humilladas solo por ser mujeres. Incluso en los países occidentales muchas veces una mujer recibe un sueldo menor que un hombre por realizar el mismo trabajo (excepto en las administraciones públicas, claro está).

Día internacional de la mujer. En nuestra tradición católica hay un día dedicado a reivindicar el puesto de la mujer en la sociedad: el día de santa Águeda (el 5 de febrero); pero desde que la ONU declaró en 1977 que el 8 de marzo se celebre el día internacional de los derechos de la mujer, esta fecha ha ido imponiéndose cada vez con más fuerza. En Italia es tradición regalar hoy ramos de mimosa a las mujeres. Aquí me limito a recoger un conocidísimo poema de sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) con el que felicito a todas las mujeres con las que entro en contacto cada día.

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