Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 30 de junio de 2017

La hiedra y el ciprés. Santa Teresa de Jesús


No es una exposición al uso, sino un itinerario por la figura de Santa Teresa de Jesús, patrimonio de Toledo y de la Humanidad. Un discurso que gira en torno a la celda de la Madre Teresa donde el blanco de la cal contrasta con los otros colores de la muestra: el rojo y el gris. Rojo por la encarnación de Dios y la humanidad de Cristo. Gris para introducir al visitante en la conversión de la Santa mirado por el Ecce-Homo en una pequeña sala para el reencuentro y la confesión, para la ausencia y la mirada interior.

‘La hiedra y el ciprés. Santa Teresa de Jesús 1515-1581. Patrimonio de la Humanidad’ es la nueva apuesta expositiva del padre Ricardo Plaza. Por su taller de restauración en la casa carmelita de Toledo han pasado casi la totalidad de las piezas que forman este recorrido por la vida y la obra de la Santa andariega. Un discurso estructurado a partir de pinturas, esculturas, documentos y objetos de lo cotidiano.

La exposición responde preguntas, despeja dudas y desarrolla una biografía impecable sobre la Santa Madre como persona, religiosa y erudita de la mística.

El visitante se adentrará en la conversión de Teresa de Cepeda y Ahumada, en los fenómenos místicos y en sus fundaciones, todas y cada una de ellas levantadas sobre tres premisas: la legalidad, la oración y la alegría; representadas en la muestra con documentos de la época, como la licencia para fundar en Toledo otorgada a ‘regaña dientes’ por don Gómez Tello Girón en 1569, las primeras pinturas que la Madre Teresa adquirió para el convento toledano o una colección de instrumentos musicales en alusión a la alegría y al recreo que la Santa incluye en sus constituciones.


Cuando el visitante ha descubierto a la Santa, mujer y religiosa, la exposición da un giro y presenta su mística, su producción literaria. Toledo fue para ella ‘cárcel’ y ciudad de reclusión, también para San Juan de la Cruz. Para ambos, Toledo fue, además, escritorio en el que dar a luz la mejor de sus obras.

En el momento más crítico de sus vidas escriben las páginas más importantes de la poesía y de la narrativa española. Una firma o letra auténtica de la Santa, se expone así junto a una copia manuscrita del ‘Camino de Perfección’ con correcciones al margen de la andariega, un fragmento de una de las cartas que escribió a su confesor, al padre Gracián, y una primera edición de sus cartas editada en 1558 con notas del beato Juan de Palafox.

‘Las Moradas’ de Santa Teresa de Jesús y ‘El Cántico espiritual’ de San Juan de la Cruz son el desenlace de la exposición que recurre a la hiedra y al ciprés, a esta vegetación perenne y símbolo de eternidad en forma de reliquia como mensaje para madurar y meditar de regreso a casa.


El visitante podrá contemplan en dos relicarios de pie, barrocos, la raíz de la hiedra que nuestra protagonista plantó en Toledo, en el primer emplazamiento en el que instaló su ‘palomar’ de carmelitas, y un fragmento del ciprés que San Juan de la Cruz plantó y cuidó en Segovia.

La universalidad de su mensaje y la eternidad de estos dos Santos y literatos que hundieron sus raíces en Toledo tiene su punto final en el torno, en esa ventana abierta al mundo que la Santa empleó para comunicar su interior, para que su mensaje fuera universal y no quedara recluido en la clausura del convento.

Tomo el texto y las fotos de un artículo publicado ayer en "El cultural de Castilla la Mancha" (que pueden ver en este enlace).

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