Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 23 de abril de 2017

Señor mío y Dios mío


En el evangelio de este segundo domingo de Pascua o de la divina misericordia, escucharemos las palabras de santo Tomás ante Jesús resucitado: ¡Señor mío y Dios mío! Hermosa jaculatoria que muchos cristianos repetimos con frecuencia.

La primera lectura nos recuerda que los cristianos de los orígenes se reunían en las casas para la fracción del pan, que es como llamaban entonces a la eucaristía. Solo nos da dos características de cómo se realizaba el encuentro: «con alegría y sencillez de corazón».

Debemos recuperar estas dos características para que nuestras misas sean más auténticas, más fieles a los orígenes. La sencillez y la alegría deberían ser las notas específicas de los cristianos que se reúnen para encontrarse con Jesús resucitado.

He hablado del evangelio de hoy en otras ocasiones y he recogido fotografías de representaciones artísticas del mismo. Quienes lo deseen, pueden hacer un click sobre los títulos para visitarlas. ¡Feliz domingo a todos!

Jesús y Tomás: Reflexión sobre el evangelio de hoy, que cuenta el encuentro entre santo Tomás y Jesús resucitado (Jn 20,24-29).

La bienaventuranza de la fe: Más sobre el evangelio del día. 

Jesús está entre nosotros: Para seguir profundizando en la presencia de Jesús en medio de los cristianos que se reúnen para celebrar la eucaristía en su nombre. Con un precioso canto para la ocasión.

El encuentro con Cristo resucitado: Jesús resucitado viene a nuestro encuentro cada domingo y nos invita a ser personas de fe.

La duda de Tomás: El famoso cuadro de Caravaggio y obras contemporáneas inspiradas en él.

La duda de Tomás (2): Más pinturas contemporáneas inspirados en el cuadro de Caravaggio.

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