Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 1 de abril de 2017

Domingo 5 de Cuaresma


Hoy es el domingo quinto de Cuaresma (ciclo "a") y en la misa se lee el evangelio de la resurrección de Lázaro, del que ya he hablado en otras ocasiones:

La resurrección de Lázaro.

Lázaro, imagen del hombre que muere.

El llanto de Cristo y el llanto de la Iglesia.

La resurrección de Lázaro en el arte contemporáneo.

Mañana, si Dios quiere, resumiremos estas enseñanzas en una sola entrada.

Oremos. Padre nuestro, ¡eres amor, fortaleza y ternura para nosotros! No cesas de querernos, nos llamas noche y día, te empeñas en que nos realicemos como hombres y como cristianos. ¿De quién, sino de ti, nos vienen los deseos de cambio, de reforma de vida, de dar la vuelta al corazón y rehacer todo desde el fondo? Esa es nuestra misión en esta Cuaresma que ya termina. Queremos poner la mano en el arado, con decisión; seguir el estilo de vida nueva, sin volver la vista atrás; retornar a la opción bautismal, sin dar paso al desaliento. Ayúdanos tú, que todo lo puedes y que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Vivimos en este mundo, pero un día nos iremos y marcharemos del mundo como vinimos a él. ¡TÚ ERES LA VIDA ETERNA, SEÑOR!

Hablamos en este mundo, pero un día callaremos y escucharemos el silencio de tu presencia. ¡TÚ ERES LA VIDA ETERNA, SEÑOR!

Trabajamos en esta tierra, pero un día descansaremos y veremos el fruto de lo que  hicimos. ¡TÚ ERES LA VIDA ETERNA, SEÑOR!

Creemos mientras vivimos, pero un día no hará falta, porque contemplaremos cara a cara tu rostro. ¡TÚ ERES LA VIDA ETERNA, SEÑOR!

Esperamos y caminamos, pero un día nos detendremos porque tú al final nos esperas vivo. ¡TÚ ERES LA VIDA ETERNA, SEÑOR!

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