Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 1 de abril de 2017

Domingo 5 de Cuaresma


Hoy es el domingo quinto de Cuaresma (ciclo "a") y en la misa se lee el evangelio de la resurrección de Lázaro, del que ya he hablado en otras ocasiones:

La resurrección de Lázaro. A los candidatos al bautismo, la liturgia ha presentado a Jesús como aquel que puede saciar su sed (domingo de la samaritana) e iluminar su ceguera (domingo del ciego de nacimiento). Hoy les anuncia que puede darles vida en plenitud (domingo de Lázaro). Cuatro días después de la muerte de Lázaro, Jesús se dirige a Betania. Al llegar, Marta confesó que el cadáver «ya olía» a putrefacción. Se estableció un diálogo que terminó con la afirmación del maestro: «Yo soy la resurrección y la vida». Más tarde, Jesús dijo con autoridad al difunto: «¡Sal fuera!». El amigo lo hizo, envuelto en las vendas y el sudario...

Lázaro, imagen del hombre que muere. En Lázaro se manifiesta el destino último con el que cada hombre tiene que enfrentarse: la propia muerte y la de los seres queridos. En Marta lloran todos los que han sufrido una separación dolorosa, cuando las palabras no sirven para expresar los sentimientos. Quizás se podría haber hecho algo por salvarlos, pero ya no se puede. Solo queda llorar. La salvación de Jesús, para ser completa, tiene que ofrecer respuesta al enigma último de la existencia humana; por eso, Jesús anuncia la resurrección. 

El llanto de Cristo y el llanto de la IglesiaSan Juan habla del llanto de Jesús, que no solo llora por su amigo Lázaro. Los Santos Padres interpretaron que llora por Adán, al ver los resultados del pecado. En la mañana de la creación, Dios le advirtió: «Si te apartas de mí, morirás» (cf. Gen 2,17). Ahora que su advertencia se ha cumplido, la humanidad huele a putrefacta y yace en el sepulcro, aplastada por una pesada losa que no puede mover, incapacitada para entablar relaciones con el Dios de la vida. La Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo, también llora por los hombres que yacen en el sepulcro. Muchos no llevan muertos cuatro días, sino meses y años. Y lo peor es que no son conscientes. Como hizo Jesús, grita a los humanos para que abandonen sus pecados, para que salgan de sus sepulcros.

Lázaro, sal fuera. Resumen de las entradas anteriores. Nuestra esperanza en la vida eterna no es únicamente para después de la muerte. Jesús quiere hacernos partícipes ya, en esta vida mortal, de la vida eterna. De manera parcial, según nuestras capacidades, pero real. No tenemos que esperar a morir para empezar a gozar del perdón de Dios y de la intimidad con él. Los que creen no morirán para siempre, ya que – de alguna manera – ya han entrado en la vida.

La resurrección de Lázaro en el arte contemporáneo. 10 cuadros de Lázaro resucitado de la muerte. Como vemos, se sigue haciendo arte religioso en el mundo con sensibilidades muy variadas; y algunas piezas son de gran belleza.

1 comentario: