Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 25 de marzo de 2017

Domingo 4 de Cuaresma


El cuarto domingo de Cuaresma del ciclo "a" (el que toca este año) se lee el evangelio del ciego de nacimiento, del que ya he hablado otras veces:

El ciego de nacimiento. El primer domingo de Cuaresma hemos hablado de las tentaciones de Cristo, el segundo de su transfiguración, el tercero de la samaritana y hoy del ciego de nacimiento. El domingo pasado la samaritana nos recordaba que todos estamos sedientos de felicidad, aunque a veces la buscamos en lugares equivocados. Hoy el ciego de nacimiento nos dice que somos incapaces de encontrarla si Cristo no nos ilumina. El ciego es imagen del hombre que desea ver, pero alcanzarlo no está en sus manos.

La curación del ciego BartimeoBartimeo era invidente pero veía con el corazón más que los que acompañaban a Jesús. Oyó hablar de Jesús, comprendió que era su oportunidad y le pidió a gritos que tuviera compasión de él. La gente le decía que se callara, pero siguió insistiendo hasta que Jesús le oyó. Él ya tenía fe y esperanza en Jesús, que le dice: «Tu fe te ha salvado».

- La fe que salva. Debemos recordar que todos somos ciegos, como Bartimeo, que necesitamos la luz que solo Jesús puede darnos, que debemos levantarnos de nuestra postración (aunque el ambiente no nos ayude e incluso se oponga), que tenemos que seguir a Jesús con alegría, aunque sea de camino hacia Jerusalén, hacia la cruz. ¡Creo, Señor, pero aumenta mi fe!

- Ilumínanos, Señor, con tu luzNos encontramos con un fuerte contraste: por un lado, el ciego se abre progresivamente a la luz del sol y a la luz de la fe; por otro, los que pueden ver se cierran a la luz de Cristo y entran en una oscuridad cada vez mayor. Esto indica que hay que hacer opciones ante Jesús: «El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama» (Lc 11,23). Este es el juicio del mundo, en el que cada uno se salva o condena por su actitud ante Cristo. Él es la luz, quien no lo acepta permanece en la oscuridad. Dios no puede mostrarnos un amor mayor que dándonos a Cristo. Quien lo rechaza, porque detesta la luz, se condena a sí mismo.

La curación del ciego en el arte contemporáneo. 9 cuadros y 1 relieve que presentan la curación del ciego de nacimiento.

Hoy es también el domingo de "Laetare", del que he hablado aquí:

Domingo de Laetare (y segundo escrutinio de los catecúmenos).

El domingo de Laetare y la rosa de oro.

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