Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 18 de marzo de 2017

Domingo 3 de Cuaresma


El tercer domingo de Cuaresma, en el ciclo "a" se lee el evangelio de la samaritana, que ya he explicado en otras ocasiones:

La Samaritana, tercer domingo de Cuaresma. En este relato se produce un descubrimiento progresivo de la identidad de Jesús. Se comienza viendo en él un hombre sediento. Cuando se le escucha, se descubre un maestro. Su doctrina es tan profunda que no puede venir de la tierra, tiene que ser un enviado de Dios. Él mismo confiesa a la mujer que es el mesías. Se termina afirmando que es el salvador del mundo.

La mujer samaritanaLa mujer samaritana es una imagen muy lograda de aquellos que buscan la felicidad donde no se encuentra. Representa la insatisfacción existencial de quien no ha encontrado lo que busca: había intentado satisfacerla con seis hombres distintos, pero seguía sedienta. Como ella, en su búsqueda de la felicidad muchos ponen el corazón en diferentes proyectos. Dejan uno y toman otro, con el deseo de que el próximo sea algo mejor que el anterior. Pero siguen sedientos y cada vez esperan menos de la vida, ya que sus sueños se van desvaneciendo uno tras otro. Se conforman con un poco de agua que calme momentáneamente sus deseos. Pero, en cierto momento, Jesús se hace presente a su lado y los hace descubrir su vacío interior. Algunos se sienten incómodos y lo rechazan. Otros asumen la verdad y lo acogen, como hizo la samaritana. 

Me pidió de beber. Pensamientos de una mujer samaritana. Él me pidió agua a mí, pero no era el agua del pozo lo que quería sino el agua turbia de mi vida disipada, de mi cansancio y mis errores, de mi locura y mi extravío. Estaba loco aquel extranjero. Sí, loco de amor, supe después, y quería ser correspondido.

La Samaritana en el arte contemporáneo. Santa Teresa de Jesús, cuando era niña, pasaba largas horas mirando un cuadro de su casa que representaba a la samaritana y que hoy se conserva en el monasterio de la Encarnación. Los artistas contemporáneos la siguen pintando. Aquí recojo 10 fotografías muy interesantes.

- Jesús tiene sed de nuestra fe y de nuestro amor. La Iglesia se reconoce en la samaritana. Confiesa con humildad los pecados de sus hijos, y pide perdón por ellos: «Señor, mira con amor a tu pueblo penitente y restaura con tu misericordia a los que estamos hundidos bajo el peso de las culpas»; «Te pedimos, Señor, que la celebración de esta eucaristía perdone nuestras ofensas». Estaba sedienta de felicidad y la ha buscado en aljibes agrietados (cf. Jer 2,13). Pero, después de escuchar la predicación del Señor, resurge en ella el deseo de conversión, por lo que retoma las prácticas cuaresmales con renovado empeño y suplica con humildad: Señor, danos de tu agua, la que brota de tu costado, porque solo en ti está la fuente de la vida.

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