Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 30 de marzo de 2017

Curso de Biblia 2017. 21- La Pascua de Israel


Curso de introducción a la Biblia 2017
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
21. La Pascua de Israel

Durante una fiesta de Pascua, Israel hizo experiencia de la bondad de Dios, que lo liberó de la esclavitud. Desde entonces, la Pascua adquirió un significado nuevo: ya no era la fiesta del «paso» de los pastos de invierno a los de verano, sino el recuerdo del «paso» del Señor, que estuvo grande e hizo «pasar» a los israelitas de la servidumbre a la libertad (cf. Éx 12).

Por eso, el sacrificio del animal, la sangre, las verduras amargas y los panes ázimos se empezaron a interpretar de una forma nueva. 

La Pascua se convirtió en un «memorial» que debe celebrarse en cada generación: «Este día será para vosotros un memorial, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones» (Éx 12,14). 

En hebreo, «memorial» se dice «zikkarôn». Este concepto bíblico incluye las dimensiones de «recuerdo» (de acontecimientos pasados), «presencia» (misteriosa actualización de lo celebrado) y «profecía» (promesa y pregustación de una futura realización plena). Los tres aspectos se unen en la celebración pascual.

El libro del Deuteronomio recoge las normas para su celebración en la Tierra Prometida: 

«Respeta el mes de Abib celebrando en él la Pascua en honor del Señor, tu Dios, porque una noche del mes de Abib él te hizo salir de Egipto. Inmola al Señor, tu Dios, como víctima pascual, un animal del ganado mayor o menor, en el lugar que él elija para constituirlo morada de su Nombre […]. No inmoles la víctima pascual en cualquiera de las ciudades que el Señor, tu Dios, te dará. La inmolarás únicamente en el lugar que él elija para constituirlo morada de su Nombre […]. Durante seis días comerás pan sin levadura, y el séptimo día harás una asamblea litúrgica en honor del Señor» (Dt 16,1-14).

El discurso se sitúa a las puertas de Canaán, antes de la conquista de la tierra, pero refleja una situación muy posterior. Mientras que el relato del Éxodo describía la Pascua de un pueblo seminómada, que no poseía un culto centralizado y anunciaba un acontecimiento futuro, aquí encontramos algo distinto. 

En primer lugar, se habla de la liberación de la esclavitud como de algo ya sucedido, cuyo recuerdo se debe perpetuar. 

En segundo lugar, la víctima ya no se toma únicamente del ganado menor que poseían los pastores, sino que se amplía también a los bovinos, lo que indica que se refiere a un grupo sedentario. 

Por último, ya no se sacrificará en cualquier sitio donde se encuentre una familia hebrea, sino únicamente en donde esté «la morada de su Nombre»; es decir, en Jerusalén. 

Como vemos, este texto es el testimonio de cómo Israel celebraba la Pascua cuando ya se había establecido en Palestina, varios siglos después de la salida de Egipto.

Después del exilio, se estableció la costumbre de peregrinar a Jerusalén tres veces al año: en las fiestas de Pascua, de Pentecostés y de las Tiendas (se legisló esta obligación en Éx 23,14-17; 34,18-23 y Dt 16,16). 

Al principio, cuando los israelitas que regresaron de Babilonia eran pocos y vivían todos en torno a Jerusalén, era fácil hacerlo. 

Con el pasar del tiempo no se observó con la misma rigidez, pero se mantuvo la tradición y los que podían (especialmente los que vivían cerca) acudían a Jerusalén para las tres fiestas, principalmente para la de Pascua. 

Normalmente se desplazaban algunos días antes para practicar los ritos de purificación que exigía la ley y así poder participar en la fiesta.

Tomo el texto de mi libro "La Semana Santa según la Biblia", del que hablé en esta entrada.

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