Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 13 de marzo de 2017

Curso de Biblia 2017. 12- La alianza con todos los hombres


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2017
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
12. La alianza con todos los hombres

Ya hemos hablado de los contenidos y rituales de la alianza, así como de la alianza del Sinaí, la alianza con David y la alianza con Abrahán. Por último, los israelitas reflexionaron sobre una alianza de Dios con Adán, posteriormente renovada en tiempos de Noé. Se trataría de una alianza de Dios con los hombres de todos los pueblos y también con todos los animales.

Dios ha creado los seres para la vida y no quiere su destrucción, por eso se compromete a respetarlos y protegerlos, incluso cuando el pecado de los hombres amenace con destruir la obra de Dios.

El signo de la alianza es el «arco iris», pero en hebreo no existe una palabra específica para nombrarlo, por lo que se usa el mismo término que para un «arco de guerra» («qesheth»). 

En la antigüedad, el arco de guerra era el arma más mortífera. Pero Dios planta su arco entre las nubes, indicando que no está en guerra con los hombres y que su deseo de paz es más poderoso que los arcos de los soldados. 

Nos encontramos ante un pacto unilateral, que solo se funda en la fidelidad de Dios, el cual se compromete a defender la vida de todos los seres y a bendecirla, independientemente del comportamiento de los humanos.

Al mismo tiempo, Dios exige a los hombres que respeten la vida de sus semejantes: «Al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano, […] porque a imagen de Dios hizo él al hombre» (Gén 9,5-6). El asesinato de Abel representa la maldad del corazón humano, capaz de matar a su hermano. Dios hace alianza con los hombres, comprometiéndose a respetar sus vidas y pidiéndoles que hagan lo mismo.

Es impresionante ver cuántas veces aparece la palabra «alianza» en el relato del pacto que Dios hace con Noé y cómo el texto insiste en que es una alianza «eterna» y «con todos los seres vivos», «con la tierra». 

El diluvio manifiesta las consecuencias del pecado, que destruye la obra de Dios. Pero Dios se compromete a salvar al mundo y a la humanidad del caos y de la destrucción. La voluntad salvadora de Dios, manifestada en la alianza, es más fuerte que el pecado y que la muerte.

«Dios dijo a Noé y a sus hijos: “Yo establezco mi alianza con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañan, aves, ganado y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Establezco, pues, mi alianza con vosotros: el diluvio no volverá a destruir criatura alguna ni habrá otro diluvio que devaste la tierra”. Y Dios añadió: “Esta es la señal de la alianza que establezco con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las generaciones: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi alianza con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco y recordaré mi alianza con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir a los vivientes. Aparecerá el arco en las nubes, y al verlo recordaré la alianza perpetua entre Dios y todos los seres vivientes, todas las criaturas que existen sobre la tierra”. Aún dijo Dios a Noé: “Esta es la señal de la alianza que establezco con toda criatura que existe en la tierra”» (Gén 9,8-17).

Noé se convirtió en imagen de los gentiles justos, de aquellos hombres que son honestos y agradan a Dios, a pesar de no formar parte de su pueblo santo. Junto a él podemos recordar a Job, a Melquisedec, rey de Salem, a Jetró, el suegro de Moisés, y a otros con los que Dios también ha hecho alianza. 

De esta manera se muestra que la salvación no es solo para los judíos, ya que Dios quiere que alcance a todos.

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