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jueves, 9 de marzo de 2017

Curso de Biblia 2017. 11- La alianza con Abrahán


Curso de introducción a la Biblia 2017
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
11. La alianza con Abrahán

Ya hemos hablado de la alianza en el Sinaí y de la alianza con David. En un tercer momento, los judíos reflexionaron sobre la alianza de Dios con Abrahán, con la cual dio inicio la historia de Israel, ya que Abrahán es su antepasado. De una o de otra forma, todos los judíos posteriores se identifican con él, que fue llamado personalmente por Dios para convertirse en su amigo.

En la alianza que Dios hizo con Abrahán, asumió tres compromisos: darle una descendencia numerosa, darle la tierra de Canaán y ser su Dios (Gén 17,6-8). 

Para sellarla hizo un rito que nos puede resultar extraño: mandó a Abrahán que partiese algunos animales por la mitad y los colocase por tierra (Gén 15,9s). Se supone que los contrayentes debían pasar por en medio, indicando que si no cumplían con su parte les pasaría lo mismo que a aquellos animales. Pero Dios conocía la debilidad de Abrahán y no permitió que pasara por en medio. Abrahán se durmió y solo pasó Dios en forma de columna de fuego, abrasando las víctimas. 

Abrahán se fió de Dios y «creyó contra toda esperanza» (Rom 4,18). De esta manera, se convirtió en padre de los que creen y esperan en Dios, incluso cuando las cosas no están claras. Además, asumió la circuncisión como signo externo de esa alianza (Gén 17,9s).

Abrahán tuvo un hijo y heredero con su esposa Sara: Isaaac, un hijo con la esclava Agar: Ismael, y seis hijos con Queturá, la esposa que tomó a la muerte de Sara: Zimrán, Yocsám, Medán, Madián, Yisbac y Suaj (Gén 25,1). Además, tuvo otros hijos con sus concubinas (Gén 25,6). De esta manera, se cumplió la promesa de la descendencia, que más tarde dio lugar a varios pueblos.

Cuando murió su esposa Sara, compró la cueva de Macpela como enterramiento (Gén 23), así dejó de ser emigrante en tierra extraña y se convirtió en ciudadano con todos los derechos. Más tarde, sus descendientes reclamarán como propia aquella tierra.

Yahvé permaneció fiel a sus promesas y se convirtió en su Dios y en el de sus descendientes, que lo denominarán «el Dios de Abrahán».

De esta manera se subraya que la alianza de Dios con Israel es anterior a las alianzas con Moisés y con David, por lo que también subsiste cuando el pueblo no tiene autonomía política e incluso cuando ya no tiene un descendiente de David que lo gobierne.

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