Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 19 de febrero de 2017

Sed perfectos, como vuestro Padre celestial


Hoy celebramos el domingo séptimo del Tiempo Ordinario (ciclo "a"). Hace tres domingos que comenzamos a leer el "Sermón de la Montaña". Estos son los temas que hemos visto hasta ahora:

El sermón de la montaña (presentación general)

Las bienaventuranzas (domingo 4)

Estamos llamados a ser luz para el mundo (domingo 5)

Jesús es el cumplimiento del Antiguo Testamento (domingo 6)

En el evangelio de hoy se nos explica cómo tenemos que comportarnos para ser verdaderamente cristianos: "Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos".

Jesús nos pide que nos parezcamos a Dios, que vivamos como corresponde a los hijos del Altísimo. De hecho, el evangelio de hoy concluye con las siguientes palabras: "Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto".

Esa petición coincide con la que nos hace Dios en la primera lectura, tomada del libro del Levítico: "Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo".

Lo que a nosotros nos sale espontáneo es el egoísmo, el orgullo, el instinto de venganza. El Antiguo y el Nuevo Testamento nos indican que el camino que deberíamos seguir no es ese, sino el del servicio, el de la humildad, el del perdón.

No es fácil, pero tampoco es imposible si contamos con la ayuda del Señor. Pidámosle que nos conceda un corazón como el suyo, para que podamos amar a todos, también a nuestros enemigos.

Ya he explicado el evangelio de hoy en la entrada titulada "La fuerza del perdón".

La semana próxima, si Dios quiere, seguiremos profundizando en el Sermón de la Montaña y leeremos el texto que nos invita a poner nuestra confianza en Dios, como un niño en brazos de su madre. Y escucharemos la preciosa conclusión, que dice: "Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia".

Allí interrumpiremos nuestra lectura, porque el 1 de marzo comienza la Cuaresma, que tiene un ciclo de lecturas propio. Feliz domingo a todos.

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