Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 13 de noviembre de 2016

El final no será enseguida


Estamos concluyendo el año litúrgico. El domingo próximo, si Dios quiere, celebraremos la fiesta de Jesucristo, Rey del universo, y el domingo siguiente comenzará un nuevo Adviento.

En el evangelio de hoy (domingo 33 del Tiempo Ordinario, ciclo c) Jesús nos habla de la destrucción del templo de Jerusalén, de persecuciones y catástrofes que sucederán al final de los tiempos. Pero también nos advierte de que eso no sucederá enseguida.

En distintos foros de internet hay personas que no se cansan de anunciar el final de los tiempos, viendo señales de su cercanía por todos los sitios. Sus amenazas se estrellan contra las palabras de Jesús, que afirmó que nadie sabe ni el día ni la hora y hoy nos repite que eso no será enseguida.

Además, en lugar de asustar a sus seguidores, Jesús decía: «Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación» (Lc 21,28). Por eso, el juicio no inspira temor en los creyentes, sino confianza. Esperamos la venida del Señor que traerá la salvación definitiva para los que esperamos en él. 

Mientras tanto, no nos angustiemos por el mañana, que a cada día le basta su afán. Como dice san Pablo en la segunda lectura de hoy, trabajemos con tranquilidad para ganarnos el pan de cada día, sin dejar que nada ni nadie nos quite la paz.

Cuando se leyeron las mismas lecturas de hoy en la misa de hace tres años, compartí con los lectores de mi blog algunas reflexiones parecidas a estas en la entrada titulada «Quien persevere hasta el final se salvará» (pueden consultarla aquí).

Amigos, estamos en camino. Sabemos cuál es nuestro destino: el encuentro con Cristo para participar de su vida eterna. Pero no sabemos cuándo sucederá esto. Mientras tanto, sigamos caminando «con una determinada determinación de no parar hasta llegar a la meta», tal como decía santa Teresa de Jesús.

Para ayudarnos en nuestra travesía, el Señor nos regala su Palabra, su Cuerpo y su bendición. Con tan buena ayuda, el camino se hace más llevadero.

7 comentarios:

  1. Querido P. Eduardo Las lecturas del evangelio de esta semana dan un poco de miedo..."habrán dos...a uno se lo llevarán, al otro lo dejarán..."En la parroquia a la que voy el sacerdote insistió en que había que ganarse la vida eterna. Y yo me pregunto:"¿Acaso puedo yo ganarme la vida eterna? o Cristo ya la ganó por mí..."
    A veces pienso que es necesario que caigan la falsas representaciones de Dios para que pueda emerger y llegar a cada corazón. El comentario de hoy me ha parecido muy liberador. Lo cotidiano vivido con amor es quizás lo único que está en mi mano hacer. O quizás estoy equivocada y tengo que empezar a acumular méritos...???

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    1. Respondo en esta entrada Titulada "las manos vacías":
      https://padreeduardosanzdemiguel.blogspot.com.es/2015/10/teresa-de-lisieux-las-manos-vacias.html

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    2. Muchísimas gracias!!!...absolutamente pobre...

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  2. A veces lo veo con una claridad desbordante, es una palabra revolucionaria, reveladora y comprometida "amar", solo necesitamos amar, sencillamente amar.
    P. Eduardo,
    ¿Es santa Teresita la precursora del pensamiento contemporáneo sobre el cristianismo?

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    1. Ciertamente, santa Teresita abrió caminos nuevos a la Iglesia con sus intuiciones.

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  3. ¡Qué bueno es el Señor! Atravieso dificultades económicas en estos momentos y Él me vuelve hoy a recordar que no me angustie por el mañana...No es la primera vez que me habla a través de este blog. Gracias.

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