Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Curso de Biblia 2016. 107- El simbolismo de los números en la Biblia (2)


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
107. El simbolismo de los números en la Biblia (2)

Ayer comenzamos a estudiar el significado de los números en la Biblia, que muchas veces tienen un significado dimbólico, y nos detuvimos en los que van del uno al diez. Hoy seguimos profundizando en el argumento.

El doce también habla de plenitud, porque es el número de los hijos de Jacob y de las tribus de Israel, así como de los meses del año y del zodiaco. De ahí que Jesús eligiera a doce apóstoles, que después de la multiplicación de los panes se recogieran doce cestos (Mt 14,19-20), que la mujer-Iglesia esté coronada por doce estrellas (Ap 12,1), que la Jerusalén celestial tenga doce puertas (Ap 21,12-14), etc.

Cuando se habla de años, cuarenta (cuatro por diez) es lo que normalmente dura una generación, como en el caso del éxodo (Dt 8,2-5). También es el tiempo que duró el reinado de David (1Re 2,11) y que Job vivió felizmente después de sus desgracias (Job 42,16). Si se habla de días, es un tiempo suficientemente largo para que suceda algo importante: el diluvio (Gén 7,12), los días que Moisés oró antes de recibir la Ley (Éx 24,18), el camino de Elías hacia el Horeb (1 Re 19,8), el ayuno de Jesús en el desierto antes de iniciar su vida pública (Mt 4,2) y el tiempo de sus apariciones después de la resurrección (Hch 1,3).

Mil es el número más grande, por lo que se refiere a algo inmenso: «Para Dios, mil años son como un día» (Sal 90,4; 2Pe 3,8), él conserva su gracia «por mil generaciones» (Éx 20,6), etc. 

Hay que tener en cuenta que a veces se hacen múltiplos usando estos números: 

     - Se salvan ciento cuarenta y cuatro mil (doce mil de cada una de las doce tribus), es decir: una multitud innumerable (Ap 7,4-8). 

     - El número de la bestia es el 666, tres veces seis, algo totalmente imperfecto, ya que «es un número humano» (Ap 13,18). 

     - Jesús nos invita a perdonar «setenta veces siete»; es decir, siempre (Mt 18,22).

Además, hemos de recordar que en hebreo los números se escriben con letras (como sucede en todos los idiomas antiguos) y que, aplicando el número al que equivale cada letra de un nombre y sumándolos, muchas veces se consiguen significados y comparaciones misteriosas. Por ejemplo:

     - El número 666 (el de la bestia del Apocalipsis) coincide con las letras que forman el nombre «Nerón».

     - Las letras de la palabra «masiaj» (que significa ‘mesías’), lo mismo que la de «najas» (que significa ‘serpiente’) suman 358: 8 + 10 + 300 + 40 = 358 («mesías») y 300 + 8 + 50 = 358 («serpiente»).

     - Abrahán tiene 318 siervos, que es el resultado de sumar los valores numéricos de las letras que forman el nombre de su siervo Eliezer.

     - La suma de los números que equivalen a las letras de la frase «la suma de todos los hijos de Israel» da la cifra de 603.551. Por eso ese es el número total de los soldados de Israel (Éx 38,26; Núm 1,46). 

     - El resultado de sumar los números que equivalen al nombre «David» es 14 (dvd = 4 + 6 + 4 = 14), por eso se recogen tres grupos de 14 antepasados de Jesús en su genealogía (Mt 1,1-17). 

Todas las edades de los patriarcas salen de juegos de números que se suman y multiplican.

En el antiguo Israel, la interpretación de nombres y frases a partir de su valor numérico se aplicó también muchas veces a la suma de palabras, líneas, párrafos, capítulos o libros, dándoles un valor simbólico que muchas veces se nos escapa. 

La cábala hebrea busca sentidos escondidos en los textos bíblicos a partir de la «gematría», que es precisamente el estudio del significado simbólico de las palabras a partir del valor numérico de sus letras. 

Aunque muchas veces son consideraciones artificiales, en algunos casos pueden ayudar a interpretar correctamente los textos.

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