Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Curso de Biblia 2016. 104- El desierto en la Biblia


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
104. El desierto en la Biblia

En hebreo, «dabar» significa ‘palabra’ y «midbar» significa ‘desierto’. «Mi» es un privativo, por lo que el término «mi-dbar» equivale a ‘sin-palabras’, ‘lugar de silencio’, ya que no está habitado por los hombres.

El desierto es, pues, lugar inhóspito y peligroso para el hombre, en el que habitan las fieras (Is 13,21). 

Se pensaba también que el desierto era la morada de los demonios (Is 34,14). 

La escasez de agua imposibilita la vida humana y hace de los desiertos espacios que recuerdan la muerte. Por eso se lo califica de «sitio horrible» (Núm 20,5. Literalmente dice «lugar maldito»).

Es verdad que los desiertos bíblicos no están totalmente deshabitados, ya que los beduinos montan sus campamentos en torno a los oasis y algunas rutas comerciales los atraviesan, pero –en principio– el desierto es el lugar no habitado por el hombre, que le recuerda el caos primordial donde reina «una soledad poblada de aullidos» (Dt 32,10).

Al mismo tiempo, para Israel es un lugar rico de evocaciones, porque hace presente toda su historia: 

     - Abrahán y los patriarcas fueron pastores trashumantes por el desierto. 

     - Moisés se preparó en el desierto para su misión y regresó para realizarla. 

     - Allí se manifestó el poder y la misericordia de Dios, así como la tentación y el pecado del pueblo. 

     - David cuidaba sus rebaños en el desierto y allí se refugió cuando lo perseguía Saúl. 

     - Durante el exilio, los profetas anuncian «una calzada en el desierto» (Is 40,3) para que se repitan los prodigios del éxodo…

Por eso, ese lugar de silencio y de soledad adquirió en algunos textos también significados positivos, ya que recuerda los tiempos de una fe pura y sencilla: «Recuerdo tu cariño juvenil, el amor que me tenías de novia, cuando ibas tras de mí por el desierto» (Jer 2,2) y nos permite alejarnos de las ocupaciones cotidianas para encontrarnos con Dios. 

De hecho, Oseas lo presenta como un espacio donde surge el amor: «Por eso yo la persuado, la llevo al desierto, le hablo al corazón» (Os 2,16). 

Pero normalmente hace referencia a la esterilidad, al pecado, a los peligros y a la muerte.

1 comentario:

  1. El desierto es el unico lugar al aire libre aqui en la tierra que nos afrece silencio y es asi en silencio donde podemos encontrar intencidad y contacto con lo que vuscamos que para todos deveria de ser el encuentro con Dios Nuestro senor

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