Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 19 de octubre de 2016

Curso de Biblia 2016. 98- Los nombres en la Biblia


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
98. Los nombres en la Biblia

Para los pueblos antiguos, el nombre representa y define al objeto, a la persona o al dios a quien pertenece.

Por eso, muchos nombres de personas se forman a partir de una circunstancia concreta de su nacimiento: Eva llama a su primogénito Caín porque con él «adquirió» (‘qanah’) un hombre (Gén 4,1). Lo mismo vemos en cada uno de los nombres de los hijos de Jacob (Gén 29,32s), especialmente al nacer el último, al que su madre moribunda llamó «Ben-oní» (‘hijo de mi dolor’) y su padre transformó el nombre en «Ben-jamín» (‘hijo de mi derecha’; es decir, ‘de mi buena suerte’) (Gén 35,18). Moisés llama a su hijo Guerson porque lo tuvo cuando él era «guer» (‘extranjero’) (Éx 2,22). Cosas parecidas se dicen de los hijos de Pinjás (1Sam 4,21), Oseas (Os 1,4.6.9), Isaías (Is 7,3; 8,3), etc.

Hay varios estudios que recogen el significado de casi tres mil nombres bíblicos (algunos tienen un origen fácil de reconocer, pero hay otros que no se sabe de dónde provienen, por lo que las etimologías son hipotéticas). 

A veces los nombres hebreos describen una característica peculiar del niño: Nahor (‘el que ronca’), Coré (‘el calvo’), Pasej (‘el cojo’); otras son nombres de animales: Raquel (‘oveja’), Débora (‘abeja’), Jonás (‘paloma’), Caleb (‘perro’) o de plantas: Elón (‘roble’), Coz (‘espino’), Tamar (‘palmera’), sin que esté totalmente claro el sentido original de los mismos. 

Pero mucho más frecuentes son los nombres formados con un apelativo divino (sea Baal, El o Yah): Isbaal, Yerubaal, Elías, Eliseo, Netanyahu, Matanyahu, etc. 

Los nombres arameos comienzan a usarse después del destierro: Marta, Tabita, Bartolomé, etc. 

En la época grecorromana se generalizaron los nombres extranjeros, aunque muchas veces se tenía un nombre judío y otro griego o latino: Salomé-Alejandra, Juan-Marcos, Saulo-Pablo, etc.

En los tiempos antiguos, conocer el nombre de alguien era tener poder sobre él, ya que pensaban que, al nombrarle, de alguna manera se hacía presente. 

Por eso, muchas veces los hombres primitivos llevaban el nombre de sus dioses grabado en pequeños objetos o incluso tatuados en su cuerpo, para asegurarse su protección. 

Por el contrario, cuando escribían el nombre de un enemigo sobre una tablilla de barro y la rompían, estaban convencidos de que con ese gesto le procuraban un mal. De ahí el interés de los hebreos por conocer el nombre de Dios (cf. Gén 32,29; Éx 3,13-15).

Para indicar su dominio sobre ellos, el hombre pone nombre a los animales (Gén 2,19-20). 

En algunos casos es Dios quien cambia el nombre a algunas personas cuando las encomienda una misión o les revela su destino: Jacob-Israel (Gén 32,29), Abram-Abrahán (Gén 17,5), Saray-Sara (Gén 17,15). 

En otros casos es una autoridad humana la que manifiesta su poder cambiando el nombre a un súbdito: un faraón da a José el nombre Zafnat Panej (Gén 41,45), otro faraón impone a Eliacín el nombre de Joaquín cuando lo hace rey de Judá (2Re 23,34), Nabucodonosor cambia a Matatías su nombre por Sedecías cuando lo establece en el trono (2Re 24,17), el jefe de los eunucos cambia los nombres a Daniel, Ananías, Misael y Azarías, que pasan a llamarse Belsazar, Sidrac, Misac y Abdénago (Dan 1,6-7).

Daremos el significado de algunos nombres de personas y de lugares a medida que vayan surgiendo en nuestras clases. Mañana nos detendremos en los principales nombres que usa el Antiguo Testamento para llamar a Dios, con los que se intenta explicar algo de su misterio, aunque ninguno lo define totalmente.

2 comentarios:

  1. Estas cosas, que hasta ahora le he dado poca importancia, realmente ahora valoro que las tienen. Están atando cuerdas. Al margen de los dogmas, de la fe y la experiencia espiritual, me dán sentido de historicidad, ¿lo dije bien?. Para los que tenemos inquietudes "TERRENAS", nos dan asideros científicos, si se quiere "ANTROPOLÓGICOS", que sustentan el aspecto racional, al cual, no me escapo y si me escapo recurro a la oración, y de algún modo satisfacen la curiosidad científica. Que bueno, que alguien se ocupe de estas cosas. Que bueno que alguien nos dé una mano en nuestro devenir espiritual, que en ocasiones, se siente desamparado. Muchas Gracias Pde.

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  2. SI CAMBIAR EL NOMBRE ES HACER UN HOMBRE NUEVO PARA BIEN QUE SEA

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