Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 24 de septiembre de 2016

fiesta de la Virgen de la Merced


Nuestra Señora de la Merced es la patrona de los frailes mercedarios, que fueron fundados por san Pedro Nolasco en 1218, al servicio de los cristianos presos en cárceles musulmanas.

He hablado en varias ocasiones de esta advocación de la Virgen María. Basta hacer un click sobre los títulos para que se abran en una ventana nueva:

24 de septiembre: Nuestra Señora de la Merced. En esta entrada recojo una oración, varias representaciones de la Virgen de la Merced de escuela cuzqueña y algunos enlaces interesantes.

Virgen de la Merced. En esta entrada hablo sobre los mercedarios y su trabajo para ayudar a las víctimas de las "nuevas formas de cautividad": refugiados, exiliados, inmigrantes sin papeles, prisioneros y de aquellos cuyos derechos fundamentales son conculcados.

Nuestra Señora de la Merced o de la Misericordia. Aquí les recuerdo que "Merced" es sinónimo de "misericordia", "piedad" o "compasión" y les ofrezco algunas fotografías de representaciones de la Virgen de la Merced.

El mensaje del último capítulo general de los mercedarios, concluye así:

Ya que estamos rodeados de una verdadera nube de testigos, despojémonos de todo lo que nos estorba, en especial del pecado, que siempre nos asedia, y corramos resueltamente al combate que se nos presenta. Inspirados por la ternura de María de la Merced, Estrella de la nueva evangelización y Testigo audaz del Magníficat, participemos en la carrera con los que nos precedieron y que son nuestros santos religiosos y religiosas mercedarios, conocidos y anónimos. Las sanas tradiciones de nuestra Orden en referencia a la devoción a Nuestra Madre nos invitan no solo a agradecer un pasado memorable, marcado por el amor a María; también nos lanzan a un futuro prometedor si seguimos confiando en su continua intercesión, protección y compañía. Con Ella nos dejamos cautivar por el amor a los cautivos a ejemplo de su Hijo, que nos amó hasta dar su vida rescatándonos en la Cruz. Familiarmente unidos, cantamos a María junto a tantos religiosos que nos precedieron: Tended a estos, vuestros hijos, vuestro manto maternal. Así, reconfortados por la presencia y la mirada de la Madre tanto redentores como redimidos caminamos audaces y gozosos hacia la Jerusalén Celestial, que es libre.

Llegados al final de este Capítulo General, queridos hermanos conocidos y anónimos de nuestra gran Familia Mercedaria, uníos a nosotros en esta linda invocación a María de la Merced, nuestra Madre y Señora, y proclamemos juntos:

Madre de la Merced,
que suscitaste en tu servidor Pedro Nolasco
el deseo de imitar a Cristo Redentor,
poniendo su vida al servicio de los más pobres
de entre los pobres, los cautivos;
al prepararnos a celebrar el Jubileo mercedario,
te pedimos que eleves nuestras acciones al Padre,
fuente de misericordia,
para que seamos capaces de contemplar
la faz de tu Hijo en el rostro de los cautivos de hoy
y ofrezcamos, alegremente, llenos del Espíritu Santo,
nuestras vidas como moneda de rescate
por nuestros hermanos
que viven privados de libertad y sin esperanza
en las nuevas periferias de cautividad. Amén.

Pueden ver el mensaje completo aquí.

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