Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 13 de septiembre de 2016

Curso de Biblia 2016. 93- Otras fiestas judías


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
93. La religión de Israel
12) Otras fiestas judías

En nuestra última clase bíblica hablamos del sábado y de las tres grandes fiestas de peregrinación: Pascua, Pentecostés y Las cabañas. Hoy trataremos de las otras fiestas judías, especialmente de una conmemoración anual de especial trascendencia:

«Yom Kipur» («día de la expiación») era el gran día penitencial, en que el Sumo Sacerdote ofrecía un cabrito a Dios en el templo y enviaba otro, cargado con todas las culpas del pueblo, a morir en el desierto (Lev 16). Después, el Sumo Sacerdote entraba en el «Santo de los Santos» (única vez durante todo el año) y pronunciaba por tres veces el nombre de Yahvé (también única vez durante todo el año), invocando su perdón y bendición para todo el pueblo.

«Yom Kipur» supone la culminación de los «Yamim Noraim», los diez ‘Días del Temor’ o ‘Días del Arrepentimiento’, que comienza con la celebración de «Rosh Hashaná». Dicha fiesta tiene un doble significado: es al mismo tiempo el comienzo de un nuevo año y el día en que Dios juzga las acciones realizadas por los hombres en el año anterior. Aunque los seres humanos son juzgados el día de «Rosh Hashaná», el veredicto del juicio es fijado diez días después, el día de «Yom Kipur».

Los «Yamim Noraim», los diez días de arrepentimiento que transcurren entre «Rosh Hashaná» y «Yom Kipur» son la gran oportunidad que Dios concede a los hombres para que se reconcilien entre sí, salden sus deudas y se dispongan a pedir perdón. 

Dios perdona a los hombres el día de «Yom Kipur» si durante los días precedentes han pedido disculpas a los que han ofendido durante el año anterior y han pagado sus deudas pendientes. 

Tres son los pasos de la verdadera «Teshubá» (palabra que significa ‘arrepentimiento’, ‘retorno’): 1) Reconocer la transgresión realizada. 2) Confesar verbalmente el propio pecado: «Señor, yo erré, transgredí e hice el mal delante de ti. Me arrepiento y no volveré a hacerlo». 3) Aceptar el compromiso de no incurrir en el mismo pecado en circunstancias similares.

Respecto a la fiesta de «Rosh Hashaná» hemos de recordar que la Biblia dice que el año comienza con la primavera; en concreto en Pascua, el 15 del mes hebreo de Nisán, que cae entre marzo y abril (cf. Ex 12,2). El brotar de las flores y de los árboles sería un recordatorio perpetuo de la creación del mundo. A los seis meses se tenían las fiestas de otoño y el inicio del año laboral. 

Con el paso del tiempo, la Pascua conservó sus referencias a la creación del mundo, a la alianza con Abrahán, a la salida de la esclavitud de Egipto guiados por Moisés y a la espera del Mesías; pero el día de inicio del año civil se trasladó a la fiesta de «Rosh Hashaná».

Junto a las fiestas anteriores, se celebraba cada mes la llegada de la luna nueva y con el tiempo se añadieron otras conmemoraciones, como la «Janucá» o ‘fiesta de las luces’, que recuerda la victoria de los Macabeos contra el rey Antíoco Epífanes y la reconsagración del templo de Jerusalén el año 165 a. C. 

En nuestros días, «Janucá» es el símbolo de la constante lucha del pueblo judío por mantener su fe y su manera de vivir. También celebra la creación del estado de Israel y sus continuas victorias militares contra los vecinos musulmanes, con la esperanza de que pronto venga el mesías a establecer la paz definitiva para su pueblo.

Otra fiesta relativamente reciente es la de «Purim» (o de ‘las suertes’), que conmemora la victoria de Ester y Mardoqueo contra Asuero en tiempos del rey Asuero. Va precedida por un día de ayuno y se acompaña de numerosos ritos y costumbres: se lee el libro de Ester, se da limosna a los pobres, se envía un regalo de comida a los amigos, se tiene un banquete familiar, la gente se disfraza (como en nuestros carnavales) y, aunque parezca extraño, todos los varones están obligados a beber hasta emborracharse.

Relación entre «Purim» y «Yom-Kipur». Uno místico judío, el Rabino Itzjak Luria, subrayó que el término bíblico para el día de la reconciliación, «Yom Kipurim» (Lev 23,28) puede también ser leído como «Yom Ke-Purim», lo que significa literalmente “un día como Purim”. 

Aparentemente suena ilógico, porque «Yom-Kipur» es día de ayuno y oración y «Purim» es día de alegría desenfrenada. Más aún, al decir que «Yom-Kipur» es «un día como Purim», se indica que «Purim» es más importante, y el día de la reconciliación adquiere su importancia del parecido con el día de la fiesta.

Los rabinos lo explican diciendo que hay dos formas de acercarse a Dios: el camino del respeto y el temor (cuyo mejor ejemplo es el «Yom-Kipur»), y el camino del amor y la alegría (cuyo mejor ejemplo es la fiesta de «Purim»). Los dos son necesarios. 

«Yom-Kipur» y sus prohibiciones de comer, beber, ducharse, perfumarse y otros placeres físicos, representa el camino del respeto y el temor a Dios. 

«Purim», con su invitación a comer, beber y compartir los bienes con los demás, representa el camino del amor y la alegría. 

Por eso «Yom-Kipur» es un día como «Purim», pero «Purim» es más importante, porque el amor a Dios es más poderoso que el temor a Dios.

Hay otras fiestas posteriores, que no tienen relación con la Biblia, por lo que aquí no las trataremos: «Pesaj Sheni» (o ‘segunda Pascua’), «Tu Bishvat»  (o año nuevo de los árboles), el «15 de Av» (‘día de la redención futura’) y los días de ayuno en recuerdo del sitio de Jerusalén y de la destrucción del templo, entre otros.

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