Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 21 de agosto de 2016

¿Serán muchos o pocos los que se salven?


En el evangelio de la misa de hoy (domingo 21 del Tiempo Ordinario, ciclo "c") preguntan a Jesús: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?». Pregunta que sigue siendo actual y a la que Jesús no responde.

De hecho, lo que Jesús contesta es: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha». Es decir: «No andéis dando vueltas a esas preguntas, mirando lo que hacen los demás y qué será de ellos. Vosotros haced lo que está en vuestras manos y dejad lo demás en manos de Dios».

En su contexto original, la pregunta tenía unas connotaciones concretas. Quien la hace era un judío y ellos estaban convencidos de que se salvarían por ser descendientes de Abrahán, miembros del pueblo elegido. La intención de la pregunta es saber si muchos o pocos no judíos se salvarán también.

Jesús dice que no basta con pertenecer a un pueblo o a una raza para tener automáticamente la salvación, que cada uno debe acogerla personalmente.

La tentación, ayer como hoy, es pensar que nosotros somos los buenos y los que «no son de los nuestros», los malos.

Por eso Jesús advierte que nadie está seguro y que muchos que consideramos últimos (alejados, pecadores, que no merecen la salvación) pueden precedernos en el reino de los cielos.

En lugar de mirar lo que los otros hacen y juzgar si ellos merecen o no ser salvados, pongamos atención en lo que cada uno de nosotros está llamado a hacer y pongamos nuestra vida y la de los demás en las manos del Señor.

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