Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 10 de agosto de 2016

¿Qué significa la veneración de los Santos?


Hoy es la fiesta de san Lorenzo, diácono y mártir del siglo III. He hablado de él en esta entrada, de la basílica romana que se construyó sobre su tumba en esta otra y de "las lágrimas de san Lorenzo" (la lluvia de Perseidas que se puede observar esta noche) aquí.

Mañana es la fiesta de santa Clara de Asís. He hablado de ella aquí y aquí.

El día 12 es la fiesta del beato Isidoro Bakanja. He hablado de él en esta entrada y en esta otra. Como era miembro de la cofradía del Carmen por la imposición del escapulario, he aprovechado para hablar de la familia del Carmelo, que está compuesta por frailes, monjas, religiosas de vida  apostólica y seglares, aquí.

Les recuerdo que los Santos son -ante todo- modelos de vida para los cristianos porque se han identificado con Cristo, cada uno en su propio estado y condición. Los Santos nos recuerdan que todos estamos llamados a vivir en plenitud la vocación bautismal, especialmente mediante la práctica de las bienaventuranzas. Ellos testimonian que el mensaje de Cristo es siempre actual ya que, en distintas épocas y lugares, han sido capaces de encarnar el evangelio y de hacerlo creíble.

Además, los Santos también son válidos intercesores ante Dios. El concilio Vaticano II reafirmó la fe en la comunión de los Santos, indicando que los que ya están definitivamente unidos a Cristo trabajan para que el resto de la Iglesia alcance la meta prometida: «No cesan de interceder por nosotros ante el Padre. Su fraterna solicitud ayuda mucho a nuestra debilidad» (LG 49).

Por último, los Santos alimentan nuestra fe en la vida eterna y estimulan nuestra esperanza de alcanzarla. Al reflexionar en su destino, nuestro corazón se ensancha y se alegra por las maravillas que Dios ha reservado para los que le aman. El testimonio de los Santos, que ya gozan la vida eterna nos hace desear esa plenitud de vida para la que fuimos creados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario