Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 29 de agosto de 2016

Curso de Biblia 2016. 87- La religión de Israel: Otras creencias


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016

P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
87. La religión de Israel 
6) Otras creencias

Ya hemos hablado de cómo surgió la fe en el Dios único, que terminó convirtiéndose en la principal característica de la fe israelita y de las características (o atributos) del Dios bíblico. Hoy hablaremos de otras creencias relacionadas de los hebreos.

Para poder recibir correctamente a Dios que al mismo tiempo es totalmente santo (o trascendente) y viene al encuentro del hombre, los israelitas desarrollaron numerosas normas de pureza ritual, que no son normas morales de comportamiento, sino que hacen referencia a los alimentos que se pueden comer o no, a los animales que se pueden tocar o no, a la limpieza de los cuerpos y de los utensilios que se usaban para el culto.

Los profetas dieron poca importancia a estas cosas y prefirieron invitar siempre a una pureza moral, que se manifiesta principalmente en la justicia y en la misericordia con quien sufre.

Por otro lado, hemos de recordar que para los judíos la salvación no es algo etéreo o reservado para un futuro desconocido, sino que se hace presente en la historia concreta del ser humano.

De hecho, se llegó a interpretar la riqueza y la fecundidad como bendiciones de Dios a los justos y a sus descendientes, mientras que la pobreza y la enfermedad se entendieron como maldición de Dios a los pecadores y a sus descendientes.

Cuando esta teoría de la «retribución» entró en crisis, los sabios –a la luz de las enseñanzas de los profetas– buscaron una nueva respuesta a las diferencias sociales, a la responsabilidad personal y a las consecuencias del propio actuar.

El signo personal de pertenencia al pueblo de Israel era la circuncisión masculina, que se realizaba a los ocho días del nacimiento.

Cuando el niño cumplía los doce años se realizaba el rito del «Bar Mitzvah», que lo convertía en ‘hijo del precepto’, responsable de sus actos, mayor de edad, apto para el matrimonio y con la obligación de pagar un impuesto anual al templo. (En nuestros días, lo realizan cuando el niño cumple 13 años).

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