Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 27 de agosto de 2016

Curso de Biblia 2016. 86- La misericordia de Dios


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
86. La religión de Israel
5) Características (o «atributos») de Dios: su misericordia

La predicación profética hizo comprender a Israel que Dios no quiere para el pecador el castigo, sino la vida en su sentido más pleno: el amor, la reconciliación, la plenitud del ser, el gozo, la felicidad: «¿Quiero yo acaso la muerte del impío, dice el Señor Dios, y no que se convierta de su mal camino y viva?» (Ez 18,23).

De esta certeza es de donde brota ese estribillo que tantas veces se escucha en los textos bíblicos: «Su misericordia es eterna», repetido en cada versículo del salmo 136 [135]. 

En hebreo hay varios términos para hablar de esa misericordia. Aquí trataremos únicamente de los dos principales

El primero es «rejamîm», que es el plural de «rejam». Esta palabra usada al singular designa el ‘vientre materno’, el ‘útero’, y al plural las ‘vísceras’, las ‘entrañas’. 

Con estos términos se indica la relación especial que se establece entre una madre y el fruto de sus entrañas, que la lleva a protegerlo, alimentarlo y cuidarlo con amor. No es la consecuencia de un razonamiento, sino algo instintivo, espontáneo. 

También se usa para hablar del sentimiento profundo que une al padre con su hijo o a un hermano con otro; lo que se traduce en acogida, ternura, paciencia, ayuda, tal como vemos en numerosos textos bíblicos: 

«Como un padre siente ternura por sus hijos, así siente el Señor ternura por sus fieles» (Sal 103 [102],13); 

«Efraín es para mí un hijo querido, un niño predilecto, pues cada vez que lo amenazo vuelvo a pensar en él; mis entrañas se conmueven y siento ternura hacia él» (Jer 31,20). 

Se trata de un sentimiento espontáneo que está abierto a toda forma de cariño, de protección y de perdón, porque nace de «las vísceras», que son la parte más íntima del hombre. 

Hoy diríamos que brota del «corazón» (usado simbólicamente para indicar el centro del que surgen nuestros sentimientos más profundos), aunque conservamos algunas expresiones que hacen referencia al significado bíblico, como cuando hablamos de un amor «entrañable» o de un odio «visceral» para referirnos a un sentimiento que brota de lo más profundo y que no se puede controlar fácilmente.

El segundo término hebreo es «jesed», que a menudo va unido al anterior: 

«Acuérdate, Señor, de que tu ternura y tu compasión son eternos» (Sal 25 [24],6); 

«Señor, no me cierres tus entrañas, que tu amor y tu lealtad me guarden siempre» (Sal 40 [39],12); 

«Él te corona de amor y de ternura... es compasivo y misericordioso, paciente y lleno de amor» (Sal 103 [102],4ss); 

«Te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en amor y en ternura» (Os 2,21). 

Se diferencia del anterior en que no es un sentimiento espontáneo, sino el fruto de una decisión consciente, de una opción tomada, de la fidelidad a una relación de derechos y deberes libremente asumida (una alianza, un pacto), que generalmente se da por parte del superior para con el inferior (los padres para con los hijos, el soberano para con sus súbditos y, en la mentalidad semita, también del esposo hacia la esposa). 

Se traduce en tratar al otro con bondad y generosidad, otorgándole el perdón si nos ha ofendido; no porque se lo merece, sino porque libremente hemos decidido hacerlo así. 

Las consecuencias son las mismas, pero «rejamîm» es algo instintivo y «jesed» es el fruto de una decisión. 

Así, cada vez que se habla de Dios, que es «compasivo y misericordioso», se indica que nos ama, nos protege y nos perdona porque ha decidido libremente hacerlo así y porque no puede hacer de otra manera, porque esa es su naturaleza, su identidad.

En la Biblia aparecen otras características de Dios, pero estas son las principales: su santidad (o trascendencia), su cercanía a los hombres, su justicia (o fidelidad) y su misericordia.

1 comentario:

  1. Yá me recuerdo..Es lo que cariñozamente nos hijo el favor de conpartirnos cuando estubo aquí la vez pasada y que me aclaro algunas inquietudes porque escuche ó leei en algun lugar quea el amor no es un sentimiento si no una desiciòn...Gracias Padre...Magali.

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