Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 5 de julio de 2016

Curso de Biblia 2016. 68- Relaciones entre judíos y cristianos



Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
68. Relaciones entre judíos y cristianos

Al principio, los judíos persiguieron a los cristianos, considerándolos una secta herética. Más tarde, cuando los cristianos se hicieron fuertes, pasaron de ser perseguidos por los judíos a ser sus perseguidores.

Con el pasar del tiempo, los contactos entre los dos grupos fueron cada vez más raros. Aunque en todos los tiempos hubo excepciones en las que judíos y cristianos convivieron juntos en paz y colaboraron, normalmente las relaciones fueron conflictivas. 

Las cosas comenzaron a cambiar en 1965, con la declaración del concilio Vaticano II Nostra aetate sobre las relaciones de los católicos con las religiones no cristianas. 

Allí se afirma que «el Pueblo del Nuevo Testamento está espiritualmente unido con la raza de Abrahán. Pues la Iglesia de Cristo reconoce que los comienzos de su fe y de su elección se encuentran ya en los patriarcas, en Moisés y los profetas, conforme al misterio salvífico de Dios. Reconoce que todos los cristianos, hijos de Abrahán según la fe, están incluidos en la vocación del mismo patriarca y que la salvación de la Iglesia está místicamente prefigurada en la salida del pueblo elegido de la tierra de esclavitud. Por lo cual, la Iglesia no puede olvidar que ha recibido la revelación del Antiguo Testamento por medio de aquel pueblo, con quien Dios, por su inefable misericordia se dignó establecer la antigua alianza. […] Como es tan grande el patrimonio espiritual común a cristianos y judíos, este sagrado concilio quiere fomentar y recomendar el mutuo conocimiento y aprecio entre ellos, que se consigue sobre todo por medio de los estudios bíblicos y teológicos y con el diálogo fraterno» (n. 4).

Desde entonces se han sucedido los encuentros entre líderes de ambas religiones, visitas de los papas a sinagogas y a Tierra Santa, documentos conjuntos y numerosas iniciativas de colaboración.

El Catecismo de la Iglesia católica afirma categóricamente que «los judíos no son responsables colectivamente de la muerte de Jesús. […] No se puede atribuir la responsabilidad del proceso al conjunto de los judíos de Jerusalén […]. Menos todavía se podría ampliar esta responsabilidad a los restantes judíos en el tiempo y en el espacio» (n. 597).

En 2015 la comisión para las relaciones religiosas con el judaísmo publicó el importante documento «Los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Una reflexión sobre cuestiones teológicas en torno a las relaciones entre católicos y judíos en el 50° aniversario de Nostra aetate». 

Allí se repasan los distintos tipos de encuentros y colaboraciones que se han tenido en los últimos cincuenta años y se examinan algunas cuestiones teológicas como la importancia de la revelación, la relación entre la antigua y nueva Alianza, y la tensión entre la universalidad de la salvación en Jesucristo y la perennidad de la Alianza de Dios con Israel. 

Entre otras cosas, el documento afirma: «El diálogo con el judaísmo asume para los cristianos un carácter muy peculiar, dado que el cristianismo posee raíces judías. A pesar de la división histórica y de los conflictos dolorosos surgidos de ella, la Iglesia no pierde la conciencia de su continuidad permanente con Israel. El Judaísmo no debe ser considerado simplemente a la par de otra religión; los judíos son más bien nuestros “hermanos mayores”, nuestros “padres en la fe”» (n. 14).

Por su parte, también importantes representantes del judaísmo han tenido gestos de acercamiento hacia el cristianismo. Especialmente significativo es un documento redactado en 2015 por veinticinco destacados rabinos ortodoxos de Israel, Estados Unidos y Europa, al que se unieron varios miles de rabinos de todo el mundo. El título es «Hacer la voluntad de nuestro Padre en el cielo: hacia una asociación entre judíos y cristianos». 

Allí se afirma: «Al separar el judaísmo y el cristianismo, Dios quería una separación entre socios, no una separación entre enemigos. […] Ambos, judíos y cristianos, tiene una misión común, basada en la Alianza, para perfeccionar el mundo bajo la soberanía del Todopoderoso. Ninguno de nosotros puede llevar a cabo la misión de Dios en este mundo por separado».

1 comentario:

  1. JESUS MORISTE POR TODOS EN LA CRUZ PARA PERDONARNOS
    PERDONEMOS AQUIEN NOS OFENDE NO DEJEMOS QUE LA SANGRE Y EL AGUA QUE BROTO DE SU CORAZON RESBALE EN NOSOTROS Ana Maria

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