Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 31 de julio de 2016

Aspirad a los bienes de arriba


En la segunda lectura de la misa de hoy (domingo 18 del Tiempo Ordinario, ciclo "c") san Pablo nos dice: "Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra".


No se trata de despreciar las cosas de la tierra (el trabajo, el dinero, etc.), sino de darles su justa medida. Los bienes materiales son necesarios para vivir y el mismo san Pablo nos da ejemplo de laboriosidad, trabajando con sus manos para ganarse el sustento.

Pero él quiere que pongamos a Dios en primer lugar y nos advierte del peligro de poner el corazón en lo que no puede llenarnos de ninguna manera.

En el evangelio, Jesús lo dice con toda claridad: "Guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes".

Hemos escuchado muchas veces la canción que dice "Todos queremos más" (al final pongo la letra y la música en un video).

Este es el misterio del corazón humano: que no se llena por muchas cosas y experiencias que tengamos. Siempre queremos más. San Juan de la Cruz dice que "Hemos sido creados con capacidad de infinito, por eso el alma no se llena con menos que con Dios".

Este es el motivo por el que hemos de tener cuidado para que nuestra vida no se llene de vanidades. Si queremos ser felices hemos de aprender a compartir, a perdonar, a ser desprendidos, "a buscar los bienes de arriba". En definitiva, a parecernos a Jesús, que es el modelo de nuestras vidas.

El mismo Jesús nos dijo en otro momento: "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?".

La parábola del rico insensato que acumula riquezas pero echa a perder su vida nos advierte del peligro de ocuparnos solo de cosas secundarias, olvidando "los bienes de arriba", que son los que duran para siempre.

Una oración de la misa dice: "Señor, te pedimos que nos des sabiduría para sopesar los bienes de la tierra, amando intensamente los del cielo". El Señor, en su misericordia, nos lo conceda. 


Todos queremos más,
todos queremos más,
todos queremos más
y más y más y mucho más.

El pobre quiere más,
el rico mucho más,
y nadie con su suerte
se quiere conformar.

El que tiene un peso
quiere tener dos,
el que tiene cinco
quiere tener diez,
el que tiene veinte
busca los cuarenta,
y el de los cincuenta 
quiere tener cien.

Todos queremos más,
todos queremos más,
todos queremos más
y más y más y mucho más.

La vida es interés
el mundo es ambición,
pero no hay que olvidarse
que uno tiene un corazón.

El que tiene un peso
quiere tener dos,
el que tiene cinco
quiere tener diez,
el que tiene veinte
busca los cuarenta,
y el de los cincuenta
quiere tener cien.

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