Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 6 de junio de 2016

Curso de Biblia 2016. 56- La dominación persa (1)


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016

P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
56. Historia crítica de Israel: 
La dominación persa (539-332 a. C.)
Primera parte

El año 539 a. C. Ciro, rey de Persia, conquistó Babilonia y se apropió de todos sus territorios. Los judíos, que ya habían estado sometidos primero a los asirios y después a los babilonios, pasaron a depender de los persas durante los siguientes doscientos años.

A diferencia de sus predecesores, los persas no destruyeron las ciudades conquistadas y permitieron que los pueblos deportados volvieran a sus tierras de origen, practicaran con libertad sus religiones y reedificaran sus templos y ciudades, tal como testimonia la Crónica babilónica (texto oficial de la época). 

A ellos solo les interesaba que todos pagaran los impuestos y tener en paz sus dominios.

Los sacerdotes de Marduk pensaron que su dios se había servido de Ciro para reestablecer su culto y grabaron una elogiosa alabanza en su honor: 

«Marduk, el gran señor, el que cuida de sus gentes, vio con alegría las buenas acciones de Ciro y su recto corazón. Le ordenó ir a Babilonia, le hizo tomar el camino de Babilonia, caminó a su lado como un amigo y compañero. […] Entregó en su mano a Nabonida, rey que no le temía. Todas las gentes de Babilonia, la totalidad del país de Sumer y Acad, los príncipes y gobernantes se inclinaron a sus pies […]. Alabaron con gratitud al señor que con su ayuda hizo vivir a los dioses muertos y salvó a todos los dioses del apuro y tribulación, y celebraron su nombre» (cilindro de Rassam).

Palabras parecidas le dedica el segundo Isaías, aunque referidas al Dios de Israel: 

«¿Quién lo ha suscitado desde Oriente? ¿Quién convoca la victoria a su paso, le entrega los pueblos, le somete los reyes? […] Yo, Yahvé» (Is 41,2s); 

«Digo a Ciro: “Tú eres mi pastor” y él cumplirá todo mi designio. […] Esto dice Yahvé a su ungido [‘mesías’], a Ciro: “Yo lo he tomado de la mano para doblegar ante él las naciones y desarmar los reyes”» (Is 44,28s).

En este texto, aunque Ciro no creía en el Dios verdadero ni era de la estirpe de David, es proclamado «siervo del Señor» y «mesías», consagrado por Dios, como los antiguos reyes de Jerusalén, ya que se ve su llegada como un don providencial.

Con el permiso y la ayuda del rey, el 538 a. C. algunos judíos emprendieron el regreso a Jerusalén y comenzaron su reconstrucción, aunque permanecieron sometidos a Persia. 

El salmo 126 [125] refleja el optimismo de los liberados: «Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. […] El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres. […] Los que sembraban con lágrimas, cosechan entre cantares. Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas».

Este salmo se hace eco de las promesas del segundo Isaías, que presentaba el regreso del exilio como un segundo éxodo, más glorioso que el primero: 

«Así dice el Señor, que abrió camino en el mar y senda en las aguas impetuosas; que sacó a batalla carros y caballos, tropa con sus valientes: caían para no levantarse, se apagaron como mecha que se extingue. No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis? Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo; me glorificarán las fieras salvajes, chacales y avestruces, porque ofreceré agua en el desierto, ríos en el yermo, para apagar la sed de mi pueblo, de mi elegido. El pueblo que yo me formé, para que proclamara mi alabanza» (Is 43,16-21, cf. Is 35).

Sin embargo, no todos regresaron. Muchos prefirieron permanecer en los lugares donde habitaban y en los que se encontraban a gusto. Además, la reconstrucción de Jerusalén fue más lenta y difícil de lo que se habían imaginado. 

Por un lado, los campos que sus tradiciones decían que «manan leche y miel» eran menos fértiles que los que habían dejado en Mesopotamia. 

Por otro, la tierra que habitaron sus antepasados ahora estaba ocupada por otros pueblos, que no siempre acogieron bien a los recién llegados.

Esto hizo que se interrumpieran los trabajos de reconstrucción, que no se reanudaron hasta el 520 a. C. 

Denuncian este retraso y anuncian tiempos mejores los profetas Ageo, Zacarías (en su primera parte, capítulos 1-8) y el tercer Isaías (capítulos 56-66). 

Con grandes esfuerzos, los judíos consiguen reedificar el templo de Jerusalén, que fue consagrado en tiempos del rey Darío de Persia, el año 515 a. C. (Esd 6,14ss).

El templo de la época de Salomón fue varias veces transformado y embellecido a lo largo de los siglos, especialmente en tiempos de Ezequías, pero se le considera el «primer templo», aunque de hecho se sucedieran los edificios.

El templo de después del exilio era más pequeño y modesto que el anterior, pero se convirtió en el corazón del judaísmo y en el símbolo de su fe. También sufrió transformaciones y fue totalmente reconstruido y engrandecido en época de Herodes (y posteriormente destruido por los romanos), pero siempre se le considera el «segundo templo».

Los judíos esperan la venida del mesías, que es el único que tendrá autoridad para establecer el «tercer templo». La tradición de depositar piedras sobre las tumbas de los judíos cuando se visitan los cementerios surgió de la idea de que así ellos también podrán aportar algún material para la reconstrucción cuando resuciten los justos. 

[La ilustración que acompaña esta entrada representa el tercer templo, que desciende del cielo ante la mirada de los fieles].

Algunos grupos tienen ya todo el instrumental necesario, así como levitas y sacerdotes preparados para reiniciar el culto en el momento oportuno. Otros ven con horror los preparativos de quienes quieren reinstaurar los sacrificios animales y las costumbres antiguas.

1 comentario:

  1. ¡ PADRE EDUARDO SANZ DE MIGUEL ...!


    ¡ BENDITÍSIMOS DÍAS EN SU PEREGRINAR POR DOQUIER

    ... Y NUNCA OLVIDÁNDOSE D E NOSOTROS QUE EN ESPÍRITU ...

    POR LA GRACIA DE DIOS Y SUYA CAMINAMOS

    CON USTED......! ¡ APASIONANTE TODO LO QUE NOS

    COMUNICA ... ! ¡ DIOS ETERNAMENTE ENGENDRANDO ...

    AMANDO...!!!!!!!!!!!!!


    ¡¡¡ GRACIAS DE TODO CORAZÓN...!!!!!!!!!!!!


    ... ...!!!!!!!!!!!!!!!

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