Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 1 de mayo de 2016

las promesas de Jesús: la paz y el Espíritu Santo


Ya he recordado en las entradas de ayer y anteayer que hoy se celebra el día de los trabajadores y de san José obrero. Además, comienza el mes de las flores, especialmente consagrado a la Virgen María. Al ser el primer domingo de mayo, en España y en otros lugares también se celebra el día de la madre. Por último, hoy es el sexto domingo de Pascua, por lo que recordamos todas las cosas anteriores, pero vamos a hablar de esto.

En otras ocasiones les he recordado que la Cuaresma dura seis semanas y la Pascua, siete. El domingo próximo, si Dios quiere, celebraremos la fiesta de la ascensión del Señor y el siguiente concluirá la Pascua con la fiesta de Pentecostés, que nos recuerda el don del Espíritu Santo.

Para prepararnos a Pentecostés, el evangelio de hoy recuerda dos promesas de  Jesús: el regalo del Espíritu Santo y el don de su paz.

«El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».

«La paz os dejo, mi paz os doy: No os la doy como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde».

La paz no significa ausencia de conflictos y dificultades. En la primera lectura hemos escuchado que había distintas maneras de entender el cristianismo en la comunidad cristiana de los orígenes.

Algunos insistían en la importancia de cumplir con leyes y tradiciones que consideraban inamovibles. Otros decían que lo esencial es la fe y el amor. 

Tuvieron que reunirse y dialogar, llegando a un acuerdo mínimo. De todas formas, los enfrentamientos se repitieron en varias ocasiones, tal como testimonian los Hechos de los apóstoles y las cartas de san Pablo.

En nuestros días vuelven a repetirse las mismas tensiones, pero no debemos desanimarnos, ya que Jesús nos promete una paz que no es como la del mundo, que brota de lo más profundo, la paz que procede de la comunión en el Espíritu Santo.

No nos cansemos de invocar al Espíritu Santo, para que nos regale la paz, la unidad y la comunión en la Iglesia.

La segunda lectura de la misa de hoy nos habla de la nueva Jerusalén, que «tiene doce puertas con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel». Al mismo tiempo, su muro tiene «doce cimientos con doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero». Esto nos indica que ya no hay separación ni enfrentamiento entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, entre la ley y los profetas, entre los que dan más importancia a la ley y los que se abren a la novedad del Espíritu Santo.

Quizás las divisiones y contradicciones solo se superarán totalmente en la vida eterna, cuando Dios nos acoja en la nueva Jerusalén del cielo. 

Mientras tanto, sigamos caminando con los ojos fijos en la meta de nuestro andar, haciendo todo lo posible por conservar la paz. Feliz domingo a todos.

3 comentarios:

  1. ¡Buenos días P. Eduardo, así sea, que Jesús y la Virgen nos lo conceda. Feliz domingo también para Vd.
    Rosa

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  2. ¡¡¡ AMÉN..!!!!!!!!!!!!!


    ¡¡¡ Y MUY FELIZ BENDITÍSIMO DÍA PARA SU SEÑORA

    MADRE, EDUARDO SANZ DE MIGUEL ...! Y TAMBIÉN PARA TODAS

    LAS MADRES ... MUY ESPECIALMENTE PARA LAS QUE DIOS LES HA

    DADO HIJOS TAN DE ¡ ÉL ...!¡ AMÉN !!!!!!!!!!!!!

    EDUARDO SANZ DE MIGUEL

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  3. ¡ PADRE BENDITO ...! ¡ LE ESCRIBÍ DOS VECES EN OTROS PASAJES ... PERO NO PUDO GRABARSE... !

    ¡¡¡ GRACIAS ETERNAS INFINITAS PADRE EDUARDO SANZ

    DE MIGUEL ... POR TODOS SUS ALIENTOS POR DOQUIER ...!

    ¡ LATIDOS DEL DIOS MISERICORDIOSO ... CON SU LIBRO

    ABIERTO ...! ¡ AMÉN ...!!!!!!!

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