Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 19 de mayo de 2016

Curso de Biblia 2016. 48- La reforma del rey Josías (1)



Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
48. Historia crítica de Israel: 
La reforma del rey Josías (640-609 a. C.)
Primera parte

En un golpe de estado, Amón fue asesinado y le sucedió su hijo Josías, el gran reformador, durante cuyo reinado apareció el núcleo del libro del Deuteronomio y comenzó la redacción de la historia deuteronomista, que lo presenta como el rey más virtuoso de toda la historia, a la altura de Moisés, Josué y David:

«Hizo lo recto a los ojos del Señor y siguió en todo los caminos de David su padre, sin desviarse a derecha ni a izquierda» (2Re 22,2; 2Cró 34,2); 

«Antes de él no había surgido ningún rey que se volviese al Señor como él, con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas, según la doctrina de Moisés. Ni después de él se ha levantado nadie como él» (2Re 23,25). 

Nótese el paralelismo entre la afirmación de que Josías sirvió a Dios «con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas» y la norma fundamental del Deuteronomio para todos los israelitas: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas» (Dt 6,5).

La Biblia explica minuciosamente que Josías prohibió los cultos a todas las divinidades fuera de Yahvé y también suprimió el culto al Dios único en los santuarios fuera de Jerusalén (2Re 23). 

Además, mandó celebrar la Pascua solo en Jerusalén, por lo que todos los creyentes tuvieron que desplazarse a la ciudad para la fiesta. 

Los textos reconocen que es la primera vez que se hizo así (2Re 23,21-23; 2Cró 35,1-19), cumpliendo lo mandado en el Deuteronomio: «No podrás sacrificar la Pascua en cualquiera de las ciudades que el Señor, tu Dios, va a darte. Solo en el lugar que elija el Señor, tu Dios, para hacer morar su nombre» (Dt 16,5-6). 

Esta legislación era desconocida hasta entonces. ¿Hizo Josías lo que mandaba el libro o más bien escribieron en el libro lo que había determinado Josías? 

El caso es que a finales del siglo VII a. C. comenzó una nueva etapa en la historia de Israel, en la que se insistía en la unidad de los descendientes de Abrahán en torno a un único gobernante (de la familia de David) y a un único templo (el de Jerusalén). 

La nueva mentalidad quedó recogida en los escritos que entonces se comenzaron a redactar, en los que se entretejieron con gran habilidad leyendas populares, relatos humorísticos, cantos antiguos, tradiciones cultuales, documentos históricos y enseñanzas de los profetas. 

Las distintas fuentes que se utilizaron han dejado sus huellas en los libros bíblicos, aunque los redactores fueron verdaderos «autores» de sus obras, que después de varias reelaboraciones terminaron convirtiéndose en los libros bíblicos que han llegado hasta nosotros.

En los libros de la Torá y de la historia deuteronomista se recogieron y armonizaron las tradiciones sobre los patriarcas Abraham, Isaac, Jacob y José, insistiendo en la historia común: el éxodo, la conquista de la tierra, el gobierno de David y Salomón sobre todas ellas, así como en la preeminencia de Judá sobre todas las tribus y en la importancia de Jerusalén y del culto realizado en su templo bajo la supervisión del rey. 

El antiguo poderoso reino del norte, a cuya sombra vivió Judá durante más de dos siglos, fue presentado como una escisión pecaminosa del reino de David, por lo que solo sus sucesores estaban legitimados para gobernar. Se formuló así una interpretación coherente de la historia de Israel desde sus orígenes hasta el momento.

De esta manera se justificaba el dominio de una dinastía sobre un territorio y sus gentes, tal como sucede también en los escritos de otros pueblos de la época. 

Hasta poco tiempo atrás, Judá había sido un pueblo pequeño y pobre, situado al margen de la historia internacional. 

Ahora, sus reyes, su capital y el templo real adquirían una importancia impensable anteriormente, ya que habían sido escogidos personalmente por Dios, que los convertía en el centro del mundo y de la historia humana. 

De hecho, los textos posteriores definirán a Jerusalén como «centro de las naciones» (Ez 5,5) y «ombligo del mundo» (Ez 38,12). 

Un midrash explica así este argumento: «Al igual que el ombligo se encuentra en el centro del cuerpo del hombre, así la tierra de Israel es el ombligo del mundo […]. La tierra de Israel se asienta en el centro del mundo, y Jerusalén en el centro de la tierra de Israel, y el templo en el centro de Jerusalén, y el santuario en el centro del templo, y el arca de la alianza en el centro del santuario, y la piedra fundamental delante del arca de la alianza, y sobre ella el mundo fue establecido» (Midrash Tanjuma, Parashat Kedoshim). 

Esto no debería sorprendernos, ya que encontramos afirmaciones similares en muchas culturas antiguas de los cuatro continentes. 

La tentación de los grupos humanos antiguos y modernos siempre es la misma: considerarnos los mejores, los más listos, los más valientes, el «ombligo del mundo».

Hoy nos resulta extraño pensar que Jerusalén no tuvo ninguna importancia hasta hace unos dos mil seiscientos años, que su extensión era muy pequeña, sus edificios muy sencillos y sus habitantes escasos, pero eso es lo que demuestran la arqueología y las fuentes literarias extrabíblicas, aunque los textos escritos a partir de entonces idealicen la ciudad y su historia para justificar su preeminencia y la de la dinastía de David, así como sus aspiraciones sobre los ricos territorios del antiguo reino del norte cuando aquel ya no existía.

Pero ¿se trata solo de eso?, ¿los escritos de la Biblia se reducen a legitimar a los descendientes de David y sus derechos dinásticos?, ¿son solo una expresión más de nacionalismo exacerbado?

Mañana, si Dios quiere, continuaremos el tema y veremos que no. Quizás la de mañana sea una de las entradas más interesantes que hemos visto hasta el presente.

2 comentarios:

  1. " ......................................................................................... " ANTES DE ÉL NO HABÍA SURGIDO NINGÚN REY QUE SE VOLVIESE AL SEÑOR COMO ÉL , CON TODO EL CORAZÓN CON TODA SU ALMA Y CON TODAS SUS FUERZAS ................................................................................ "

    ¡¡¡ OH PADRE EDUARDO SANZ DE MIGUEL ... ME APASIONAN

    CIERTOS PASAJES... !!!!!!!!!!!!!!


    ¡¡¡ SÍ ...! ¡ DIOS EN TODOS Y EN TODO DANDO

    A LUZ...!!!!!!!!!!!!!! ¡¡¡ LAMENTO QUE EL TIEMPO NO ME

    ALCANZA ... ! ¡ DIOS SABE MUY BIEN QUE TENGO QUE PROSEGUIR

    CON OTROS LATIDOS MISTERIOSOS DE AYER... DE HOY ...

    DE MAÑANA...!!!!!!!!!!!!!!


    ¡¡¡ GRACIAS PADRE POR SER COMO ES ...!

    ¡ CÓMO SE GOZA DIOS EN SU CORAZÓN...!!!!!!!!!!!!!!!

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  2. gracias Padre Eduardo interesante,comenze hace poco a estudiar este curso y es muy provechoso para poder entende entender la Santa Escrituras. Satifecha

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